Escudo de la República de Colombia
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Estática sobre una flor amarilla, exhibiendo sus llamativas alas en blanco, negro y naranja, una mariposa monarca liba el néctar de su planta hospedera. El insecto, que está en su última etapa de vida, no solo es un ejemplar de exhibición, su desarrollo bajo condiciones de laboratorio la convierte en un modelo para el aprendizaje y también para la  educación.

Esta monarca habita con otras ocho especies de mariposas en el mariposario de la Sede, adjunto al Laboratorio de Biología y Sistemática de Insectos, más conocido como Insectario, en el cual, liderados por la profesora Sandra Uribe, y con el acompañamiento de otros docentes, estudiantes de pregrado y posgrado,  estudian su biología, taxonomía y evoluciòn molecular.

Cría in situ, identificaciòn taxonómica, evaluaciòn de ciclos de vida y construccion de tablas de crecimiento y desarrollo, estudios microscópicos de las alas y otras estructuras morfológicos de estos insectos, asì como evaluación de comportamientos biológicos e interacción entre las mariposas en sus diferentes fases de desarrollo (huevo, larva, pupa y adulto) y las plantas que consumen, o con sus enemigos naturales (parasitoides y depredadores), son entre otras, las tareas que se desarrollan con éxito en el laboratorio. 

Según la profesora Uribe “uno de los énfasis más importantes del espacio es la posibilidad de hacer estudios biológicos de mariposas que son de importancia económica, o en ecología y conservación. Las mariposas son un ejemplo claro de la biodiversidad que poseemos y constituyen modelos invaluables de estudio en áreas tan diversas como la biología, la biofísica y la enseñanza-aprendizaje”.

Además de los procesos biológicos estudiados y los resultados en investigaciòn, es importante destacar la tarea educativa desarrollada en este lugar. Al respecto, la profesora Sandra afirma que el espacio “es muy importante para los estudiantes que hacen parte del semillero de investigación, quienes aprenden bajo la metodología de aprender haciendo o aprender investigando, una aproximación que les proporciona una perspectiva diferente del conocimiento y su aplicación”.

Así mismo, estudiar los organismos en condiciones de laboratorio, facilita las labores de extensiòn y enseñanza de la biología a estudiantes de colegios, al igual que a profesores de educación media y básica, que visitan el mariposario, y que tienen la posibilidad de realizar experimentos y conocer, desde la práctica, algunos de los procesos que allí se investigan.

Para Jorge Andrés Rojas, integrante del grupo de investigaciòn y uno de los que participa en el mantenimiento del mariposario, el espacio es muy valioso, porque promueve y estimula la investigación, motiva a los jóvenes a estudiar y les permite identificar desde los primeros semestres algunas áreas de ejercicio y especialización, lo cual enriquece su visión en relación con la formación profesional.

Para los estudiantes de posgrado, el laboratorio proporciona un espacio donde se desarrollan sus proyectos de investigaciòn y se obtiene de forma directa informacion relevante para sus tesis.

La estructura de laboratorio, cubierto con vidrio y no solo concreto, facilita la interacción entre el interior y el exterior, aspecto que se extiende a todo el insectario; este modelo es similar al del mariposario de la Universidad de Gainesville, en Florida y en el caso de la Universidad, facilita el ingreso de personas y estudiantes y la observacion a modo “vitrina” de las diferentes actividades de investigacion que se desarrollan con los insectos.

Si bien existen mariposarios exclusivamente para exhibición en los que no es prioridad promover procesos educativos, el de la Sede, es un espacio que se interesa por la generación de conocimiento además de mostrar la belleza de las especies que alberga.