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San Andrés y Providencia sufrió los coletazos del paso de los huracanes ETA e IOTA, el 2 y el 16 de noviembre de 2020. Hasta entonces, el archipiélago no contaba con un mapa de amenaza y vulnerabilidad, pero gracias al trabajo de investigadores de la UNAL de las sedes Caribe y Medellín se generaron esos insumos. Actualmente la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina (Coralina) emplea parte de los resultados como insumos para el desarrollo del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de la isla de San Andrés.

 

 

  • Foto cortesía Cemarín.

    Foto cortesía Cemarín.

  • Foto Cortesía Juan David Osorio.

    Foto Cortesía Juan David Osorio.

  • Foto Cortesía Juan David Osorio.

    Foto Cortesía Juan David Osorio.

     

    “Tener en cuenta resultados como los nuestros es pertinente para evaluar o identificar posibles amenazas, ya que, a la fecha, no se tienen estudios de detalle sobre la cota de inundación”, es decir, hasta dónde sube el agua cuando un evento así se presenta por un huracán. Y eso debería ser una política de Estado, algo que se exija para proponer planes de ordenamiento y manejo”, argumenta Juan David Osorio Cano, profesor de la UNAL Caribe.

    La reflexión la hace porque, si bien el estudio de la Universidad tendió hacia lo general, funciona como base para ser usada a fin de avanzar en procesos e incluirlos en los análisis para el POT, como lo está haciendo Coralina por ahora, con los resultados del informe del estudio realizado para San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

    Fue precisamente por una solicitud de la corporación ambiental que se creó el proyecto de extensión solidaria, cuyo propósito fue comprender cuáles fueron las variables que afectaron la isla en términos de magnitud de los vientos, inundación por lluvias y por oleaje, y marea de tormenta; y, con base en el diagnóstico de las amenazas, indagar sobre las vulnerabilidades física y social del maritorio.

    Específicamente para el caso de la UNAL Medellín, integrantes del Grupo Oceánicos realizaron el proyecto en el marco de una de sus líneas estratégicas de investigación, que tiene que ver con entender los eventos climáticos y los fenómenos extremos, de huracanes, principalmente, con el propósito de proponer soluciones de mitigación basadas en la naturaleza.

    Fue un equipo interdisciplinar con conocimiento en componentes físicos, ambientales, sociales del océano y de las costas, que realizó mediciones de variables climáticas y modelación matemática, lo cual sirvió para la elaboración de mapas de vulnerabilidad, amenaza y algunas aproximaciones al tema de riesgo. Con esto se demostró que “las sinergias son cada vez más importantes en la ciencia”, como destaca el docente Andrés Osorio Arias, del Departamento de Geociencias y Medio Ambiente de la Facultad de Minas de la UNAL Medellín.

    Conocer, mediante modelación oceanográfica y numérica, las características de las olas que se generaban por el paso de huracanes, permitió identificar cómo estas y la marea llegaban a la costa a fin de identificar los impactos, y definir, por ejemplo, la cota de inundación. “Eso nos daba pie para entender, dependiendo de la infraestructura y la caracterización demográfica, cuál es el grado de vulnerabilidad”, explica Osorio Cano. Otro componente correspondió a la modelación de inundación por lluvia y sus repercusiones en las construcciones urbanas. Al respecto se averiguó por la forma de desagüe a través de vías y sistemas de alcantarillado.

    En ese sentido, las principales variables en las que se centró el estudio se agruparon en atmosféricas y oceanográficas. De acuerdo con el profesor Osorio Arias, “es importante cuantificar la magnitud de los vientos tras el paso de huracanes que generan daños sobre las infraestructuras físicas y los ecosistemas”. Así que se hizo un análisis histórico del paso de varios eventos extremos (como frentes fríos, tormentas o ciclones tropicales), incluido el huracán IOTA, que ha sido el más devastador, particularmente para la isla de Providencia.

    Realizaron trabajos de campo, como hacer preguntas casa por casa sobre inundaciones previas. Aunque hubo obstáculos, actividades como esa permitieron obtener información adicional (y en tiempo real) a la suministrada por Coralina, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras José Benito Vives de Andréis (Invemar), y las empresas de acueducto y alcantarillado, fundamental para representar la realidad y comparar los modelos. “Hay que hacer presencia, no todo se puede hacer desde la oficina”, menciona el docente Osorio Cano.

    Se indagó, además, tanto por el nivel de inundación costera (que tiene que ver con las mareas y las olas) como por la inundación urbana, determinada por las lluvias. Al respecto, se averiguó por la forma de desagüe a través de vías y sistemas de alcantarillado.

    Mishel Taylor, coordinadora del proyecto Cambio Climático de Coralina, comenta que los resultados del estudio fueron socializados tanto con el Consejo Departamental como con el Municipal de Riesgo y “fue clave para la actualización del Plan Departamental del Riesgo”. Y añade: “Este es un instrumento esencial”.

    Para el docente Arias Osorio fue relevante el relacionamiento con los tomadores de decisiones del territorio y el acompañamiento de la Corporación Centro de Excelencia en Ciencias del Mar (Cemarin), experiencia sobre la cual se hará una publicación con la Editorial Springer, prestigiosa en temas de ciencia, sobre experiencias aprendidas tras el paso del Huracán IOTA, y las estrategias de mitigación y adaptación ante el riesgo climático. Es así como la UNAL Medellín y la UNAL Caribe buscan y generan soluciones para las comunidades.

     

    El estudio buscó comprender la magnitud de los vientos que afectaron la isla durante los dos huracanes. Para ello, se valieron de información adicional a la otorgada por las entidades.

     

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    (FIN/Unimedios Medellín)

    *Este artículo fue publicado en noviembre de 2022, en la primera edición de la Revista Misión Ciencia.
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