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El docente del programa de Ingeniería Mecánica de la Facultad de Minas de la UNAL Medellín desde 1981 da un paso al costado de la vida universitaria para dedicarse a otras inquietudes que mantienen vivas sus intenciones de contribuir y de aportar conocimiento en la medida en que le sea posible. Sus allegados lo exaltan.

  • Jorge Iván Gómez Gómez se vinculó a la UNAL Medellín en 1981. Foto: cortesía Oficina de Comunicaciones Facultad de Minas.

    Jorge Iván Gómez Gómez se vinculó a la UNAL Medellín en 1981. Foto: cortesía Oficina de Comunicaciones Facultad de Minas.

  • Durante las clases y su ejercicio profesional ha sido riguroso. Foto: cortesía Édison Andrés Palacio Higuita.

    Durante las clases y su ejercicio profesional ha sido riguroso. Foto: cortesía Édison Andrés Palacio Higuita.

  • Al profesor lo describen como una persona cálida y sensible. En la imagen está con dos sobrinos. Foto: cortesía Simón Betancur Gómez.

    Al profesor lo describen como una persona cálida y sensible. En la imagen está con dos sobrinos. Foto: cortesía Simón Betancur Gómez.

  • Para el profesor su madre es uno de sus pilares. Foto: Jorge Iván Gómez Gómez.

    Para el profesor su madre es uno de sus pilares. Foto: Jorge Iván Gómez Gómez.

  • En la actualidad vive en Jamundí, Valle del Cauca, con su compañera. Foto: Jorge Iván Gómez Gómez.

    En la actualidad vive en Jamundí, Valle del Cauca, con su compañera. Foto: Jorge Iván Gómez Gómez.

    Jorge Iván es ingeniero mecánico de la Universidad Tecnológica de Pereira y magíster en Ingeniería metalúrgica de la Universidad de Wisconsin – Madison (Estados Unidos). Él habla con frescura de cómo llegó a la Sede, en su memoria está intacto ese momento, como si no hubiese sido hace 41 años. Recuerda con exactitud el día y el mes en el que se vinculó a la UNAL Medellín: el 1 de julio. También rememora que la convocatoria laboral a la que aplicó fue para ocupar el cargo de un profesor suizo.

    Comenzó a trabajar en el que en ese momento era el Departamento de Tecnología Mecánica, donde inició como profesor de Fundición e Introducción a los Procesos de Manufactura, asignatura que dictó durante 20 años. Además, alternó con la enseñanza en cursos de mecanizado, deformación plástica de metales y metalurgia física, entre otros.

    En la academia se caracterizó por la proactividad, y por tomar el liderazgo para potenciar y apalancar procesos, como ocurrió con el programa de la Red Latinoamericana de Fundición apuntalado por la agencia de cooperación canadiense International Development Research Center, gracias al cual apoyó proyectos de profesores tanto de la UNAL Medellín, como de la Universidad de Antioquia y del entonces Centro Metalmecánico del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) en Medellín.

    El profesor Jorge Iván es riguroso, le gustan las cosas bien hechas, como se dice, y en ese sentido cree que la formación en Ingeniería Mecánica no debe limitarse a las aulas universitarias. Esa visión lo llevó a interactuar con varias empresas, pero tuvo relación importante, sobre todo, con la Federación Colombiana de Industrias Metalúrgicas (Fedemetal), Siderúrgica de Medellín S.A (Simesa), Industrias Metalúrgicas Apolo y Furesa.

    El docente narra que la apertura de mercado que se dio entre 1990 y 1994 llevaron a la desaparición de empresas metalmecánicas, de modo que él redefinió su campo de acción hacia el diseño mecánico. El cambio lo condujo a dictar asignaturas relacionadas con dibujos mecánicos, estática, dinámica y mecánica de sólidos.

    “Los conocimientos propios del diseño los conecté con los de la manufactura y procuré proyectarlos no solo en mis clases sino también en las pequeñas y medianas empresas de mecánica industrial, por lo que mi actividad investigativa en la segunda mitad de mi permanencia como docente de la Universidad, me condujo al estudio y apropiación de la normatividad sobre el tolerado dimensional y geométrico de piezas mecánicas”, dice.

    Apropósito del tema escribió el libro titulado Dimensionado y tolerado de piezas geométricas, en el que expone aspectos de aplicación. “Lo que hice fue apropiarme de ese conocimiento y tratar de llevarlo al medio. Ese texto está basado en la normatividad ISO. Que los talleres cogieran esa teoría sería muy importante”, complementa.

    Tesón y rigurosidad en las aulas

    A Jorge Iván varias personas lo reconocen por destacarse en la UNAL Medellín como defensor del programa de Ingeniería Mecánica y de su calidad académica. No obstante, él mismo lo dijo en una nota de prensa publicada por la Facultad de Minas, en la que mencionó que hubo una “reforma que resultó en grave perjuicio para la Ingeniería Mecánica, dado que desapareció como departamento y como área curricular, viniendo a quedar como un apéndice de la Escuela de Mecatrónica”.

    Ese aspecto, según dice él y otras personas que lo conocen y que coinciden, lo ubica como un protector. Sobre Jorge Iván, Luis Alberto Arias López, profesor de la Escuela de Geociencias de la Facultad de Ciencias de la UNAL Medellín y uno de sus amigos, cuenta que, como docente, él “expresa de manera integral, con rectitud y firmeza su resistencia y rechazo a las iniciativas de modernización empresarial de la institución universitaria”.

    Su persistencia en la lucha, añade, se percibe en la dimensión de construir programas curriculares identitarios con opciones de profundización, por lo que se preocupó por debatir con personas diversas y antagónicas, incluso desde las experiencias, acerca de cómo elaborar un perfil más adecuado para el pregrado.

    En ese sentido, se ha preocupado por generar propuestas de mejora, sin importar si resultan, porque tiene una convicción sobre la que habla abiertamente: no le avergüenza que los demás conozcan sus temores y expectativas, aunque estas tienden a ser reducidas para buscar seguridad en lo que hace.

    Jorge Iván, además, es amante de la normativa como herramienta para avanzar en los procesos, se lo inculcaba a los estudiantes, y en ese sentido los orientó hacia la cultura de la medición, cuenta Édison Andrés Palacio Higuita, técnico operativo del Laboratorio de Diagnóstico de Maquinaria de la Facultad de Minas. De hecho, “le metió el hombro a la construcción de una sala de metrología dimensional, donde se ofrecen servicios de calibración de instrumentación”.

    Generosidad con el conocimiento y fe en la academia

    La producción académica y científica de Jorge Iván es uno de sus legados. Otros, sin duda, son la capacidad para ser metódico, diligente, “tremendamente culto” y tener “el agudo sentido de la ética y de la rectitud”, de acuerdo con Jorge Iván Álvarez González, profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica de la UNAL Medellín.

    Durante su labor como profesor, Jorge Iván respaldó a sus estudiantes, y “eso era muy notorio en él”, según Édison Andrés. “Aparte de lo técnico y de las matemáticas, les inculcaba el cuestionamiento por el contexto social, y generaba espacios de discusión”, comenta.

    Tranquilidad en el cambio

    Hay en Jorge Iván una sensibilidad social que las personas a su alrededor destacan, como Simón Betancur Gómez, su sobrino, quien exalta cualidades del profesor como el respeto en el trato con los otros, el hecho de estar atento a lo que tienen por decir e interesarse, en general, por la condición humana.

    Jorge Iván disfruta hacer yoga, le gusta la música, los conciertos. Es cálido con sus amigos y con su familia, disfruta conversar, contar historias y es ocurrente. Alguna vez, hace unos 15 años, recuerda Simón, en una finca en Marinilla, Jorge Iván ideó y construyó una canoa y remos en la que llevó a los sobrinos por una quebrada aledaña.

    Jorge Iván nació en Medellín (Antioquia), pero su padre se radicó en Cartago (Valle), de donde es su familia materna. En Pereira (Risaralda) hizo cuatro años de la primaria, luego uno en Bogotá, más tarde tres años de bachillerato en Pereira y los siguientes en Marinilla. “Mi papá nos movió mucho”, cuenta. Ahora vive en Jamundí (Valle).

    Recibe los cambios sin miedo y para tomar algunas decisiones simplemente se aventura. Por lo menos así fue cuando se fue a vivir a Estados Unidos para estudiar la maestría. Eligió ese país porque no fue hábil en inglés, y así quiso aprender el idioma, lanzándose al ruedo. Lo impactó la cultura que, a la vez, fue lo que más disfrutó. El hecho de “dejar esa mentalidad parroquial que uno tiene cuando simplemente vive en un entorno muy cerrado”, cuenta.

    Al cumplir los 62 años, añade, no sintió la necesidad de salirse de la docencia. Valora lo que hizo para la Universidad durante tantos años, se describe como una persona que entiende que el contexto no se puede dejar de lado “porque obliga a que en determinados momentos uno haga cambios”. En definitiva, se va satisfecho.

    Entre sus planes está no dictar más clase. Sin embargo, no va a parar su actividad profesional. Ha agendado citas con talleres de mecánica industrial en Cali con el ánimo de “ver hasta dónde pueda seguir proyectando los conocimientos que desarrolló en este campo de la tolerancia dimensional y geométrica, obviamente sin ponerme la disciplina y el rigor de horario que tenía como empleado”, dice.

    También, afirma que: “cuando uno tiene una trayectoria de más de 40 años lo más normal es que la gente lo recuerde a uno por lo más reciente”, pero su deseo es permanecer en la memoria de los demás como una persona que desde siempre ha estado comprometido con la formación de los estudiantes.

    (FIN/KGG)

    16 de mayo de 2022