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A través de la creación de un instrumento de gestión y participación comunitaria, estas dos instituciones, junto a la Corporación Penca de Sábila han unido esfuerzos en pro de la solución de las problemáticas territoriales en la vereda La Aldea del corregimiento San Sebastián de Palmitas de Medellín.

  • “Es muy interesante ver como dos universidades logran encontrar un espacio colaborativo y de aprendizaje resaltando su compromiso ético y de valores como la solidaridad vía la responsabilidad social, cooperando de manera interinstitucional”, señala el profesor Rafael Rueda. Foto: cortesía Corporación Penca de Sábila.

    “Es muy interesante ver como dos universidades logran encontrar un espacio colaborativo y de aprendizaje resaltando su compromiso ético y de valores como la solidaridad vía la responsabilidad social, cooperando de manera interinstitucional”, señala el profesor Rafael Rueda. Foto: cortesía Corporación Penca de Sábila.

  • La Alianza por el Territorio y la Vida Campesina se prolongó hasta marzo del 2026. Foto: cortesía Corporación Penca de Sábila.

    La Alianza por el Territorio y la Vida Campesina se prolongó hasta marzo del 2026. Foto: cortesía Corporación Penca de Sábila.

  • En el 2014 las comunidades campesinas de Medellín lograron que el POT incluyera la figura del Distrito Rural Campesino, que habla de su participación, la economía rural y prioriza el derecho de las poblaciones a estar en su territorio y defender su patrimonio. Foto: cortesía Corporación Penca de Sábila.

    En el 2014 las comunidades campesinas de Medellín lograron que el POT incluyera la figura del Distrito Rural Campesino, que habla de su participación, la economía rural y prioriza el derecho de las poblaciones a estar en su territorio y defender su patrimonio. Foto: cortesía Corporación Penca de Sábila.

     

    Este proyecto, apoyado por la Alianza por la Defensa el Territorio y el Patrimonio Cultural de la Vida Campesina- conformada por la UNAL Medellín, la Universidad de Antioquia, la Universidad de San Buenaventura Medellín y la Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila, busca encaminar acciones conjuntas de investigación, extensión y docencia con miras a desarrollar procesos sociales, políticos, académicos y jurídicos, que permitan la construcción de una región rural campesina en el Valle de Aburrá. 

    El proyecto consiste en formular un “Plan de Desarrollo del hábitat urbano-Rural con una participación comunitaria”, para evitar la urbanización sin control y mantener las tradiciones de la cultura campesina en la vereda. 

    “En nuestro país un altísimo porcentaje de la población es vulnerable, no solo en áreas urbano-citadinas sino en las rurales, como el caso de los pueblos étnicos, indígenas, afro y campesinos. La extensión solidaria que realiza la UNAL, hace parte de su compromiso ético y está focalizada en estas comunidades, porque una de nuestras responsabilidades como servidores públicos es estudiar los grandes problemas de Colombia y proponer actividades misionales que den alternativas de solución a sus problemas y necesidades prioritarias”, asegura Rafael Fernando Rueda, docente de la Escuela de Hábitat de la Facultad de Arquitectura de la UNAL Medellín.

    “En el 2017 tuve una experiencia de trabajo de campo con la UNAL en un proceso de urbanización forestal y agrícola de Pinares de Oriente, por lo que este año decidí presentar junto a cinco alumnos un proyecto de extensión solidaria conjuntamente con el Semillero de Investigación CHAGRA de la Sede Medellín”, explica Inés Aquilue Junyet, profesora del Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la UPC

    El Semillero de Investigación CHAGRA nace en el 2019 y es resultado del trabajo colaborativo,  interdisciplinario e interfacultades  un grupo estudiantes y docentes de pre y posgrado de diversas áreas del conocimiento de la Sede Medellín. “En el semillero tenemos proyectos de residuos sólidos, educación ambiental, turismo y economía rural con el fin de hacer un trabajo conjunto con la comunidad de La Aldea, para conocer como perciben ellos sus propias necesidades y cómo podemos ayudarles en procesos”, asegura Laura Valentina Clavijo, estudiante del pregrado de Ingeniería Ambiental de la Sede e integrante de CHAGRA. 

    Buscar un equilibrio entre el campo y la ciudad 

    Según cifras del Censo Nacional de Población y Vivienda del DANE, en el 2018 alrededor del 80% de las personas de país vive en centros poblados a nivel urbano y citadino. “Cada vez nuestros campos se van quedando más solos, entre otras razones por la violencia y la marginación en las políticas públicas de los pueblos campesinos, afros e indígenas”, asegura el profesor Rueda. 

    En el caso de Medellín, de dos millones 500 mil habitantes que arrojó el Censo, apenas el 2% son campesinos, situación que se evidencia en los corregimientos de Santa Elena, San Sebastián de Palmitas, San Cristóbal, Altavista y San Antonio de Prado, en donde las costumbres rurales se pierden en mayor medida por los procesos inmobiliarios, industriales,  comerciales y de megaproyectos.  “A este ritmo en 20 o 30 años no habrá campesinos, entre otras cosas por el relevo generacional que es uno de los problemas más graves”, dice Rafael Rueda. 

    En esta medida, el proyecto se realiza en La Aldea pues es una de las veredas que tiene aún enraizada la cultura campesina, sin embargo, se ha visto altamente transformada por el megaproyecto de la doble calzada y del Túnel de Occidente, puestos en marcha en 2006. 

    “Lo que intentamos hacer es un plan de desarrollo del hábitat urbano- rural aceptando esta situación de densificación, pero intentando que las personas de la comunidad sean las que decidan cómo hacerlo, adaptándose a su territorio y geografía, respetando al máximo las quebradas y zonas naturales”, asegura Sergi Musach, estudiante de Arquitectura de la UPC. 

    Este plan diferencia tres tipos de zonas: la de conservación ambiental, vinculada a los bosques y quebradas; una segunda zonificación destinada a labores agropecuarias, que siempre ha sido la vocación de la vereda; y la suburbana, donde se prevé que se concentre la urbanización. 

    “Estas dinámicas territoriales se han establecido a partir del análisis de cartografías antiguas, actuales y con las entrevistas de diferentes agentes. En La Aldea si hay una voluntad de mantener la ruralidad, por eso parte del plan intenta buscar tipos de edificaciones que tengan que ver con las cualidades de la propia vereda, tomando conciencia sobre los lineamientos futuros cuando sea el momento de tomar decisiones urbanísticas”, dice Inés Aquilue Junyet. 

    En los próximos días se espera que los estudiantes de la UPC y el Semillero de Investigación CHAGRA socialicen los resultados del plan urbano-rural con la comunidad de La Aldea, sin embargo, como lo aseguran sus gestores, “el trabajo continúa y terminará cuando haya un acuerdo con la comunidad y el gobierno local de cómo tramitar sus problemas territoriales”, precisa Rafel Rueda. 

    “Es la primera vez que hago un proyecto en un territorio diferente, estuvimos un mes en Colombia, y previamente no teníamos mucho conocimiento de las dinámicas del territorio, por lo que traté de absorber al máximo todas estas problemáticas de la vereda, que realmente es un asunto que se puede extrapolar a la misma Europa”, afirma Sergi Musach. 

    “Me voy reflexionando mucho sobre el tema, pues en España también tenemos un problema de desvalorización de nuestra clase campesina, y de lo que representa la vida en el campo, y aunque esta analogía colombiana sea muy distante, realmente ha sido muy significativo para ayudarme a entender más los equilibrios entre lo urbano y lo rural”, concluye la docente Inés Aquilue Junyet.

    (FIN/DQH)

    3 de septiembre del 2021