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Realizar pedagogía entre los miembros de la comunidad académica, el uso correcto de los nombres y pronombres y mejorar el acceso y permanencia en todas las esferas educativas son algunos de los grandes retos de la Universidad en relación a la población LGBTIQ. 

  • Medellín cuenta con una política pública para las diversidades sexuales e identidades de género, lo que representa un reconocimiento estatal al acceso a los derechos que tiene la población LGBTI. Foto: Alcaldía de Medellín.

    Medellín cuenta con una política pública para las diversidades sexuales e identidades de género, lo que representa un reconocimiento estatal al acceso a los derechos que tiene la población LGBTI. Foto: Alcaldía de Medellín.

  • la Facultad de Minas ha liderado diferentes estrategias en pro de la equidad de género y respeto a la diversidad sexual. Foto: Unimedios.

    la Facultad de Minas ha liderado diferentes estrategias en pro de la equidad de género y respeto a la diversidad sexual. Foto: Unimedios.

  • Se espera consolidar una red o grupo de apoyo para la población LGBTIQ de la Institución. Foto: reproducción.

    Se espera consolidar una red o grupo de apoyo para la población LGBTIQ de la Institución. Foto: reproducción.

    En el marco de la celebración del orgullo LGBTIQ, la Facultad de Minas de la UNAL Medellín realizó un conversatorio en pro de la equidad de género y respeto a la diversidad sexual. Este espacio fue en alianza con la Gerencia de Diversidades Sexuales e Identidades de género de la Alcaldía de Medellín y contó con la participación de funcionarios de la dependencia, así como directivos y estudiantes de la Universidad, que con sus experiencias narraron cómo es ser una persona diversa dentro de distintos contextos de la ciudad y la Institución. 

    Ser diverso en la UNAL Medellín 

    Según René Alejandro González, estudiante de Ingeniería Mecánica y miembro de la población LGBTIQ, “aún hay un tabú cuando se quiere hablar de diversidad, sobre todo entre las personas hetero, que en mi caso constantemente me cortan el discurso cuando hablo de mis gustos, pues dicen que los respetan, pero no les interesa que lo comparta”. 

    Desde el año 2012 en la Universidad Nacional de Colombia existe una política de equidad de género: el Acuerdo 035, por el cual se crea el Observatorio de Asuntos de Género y el Protocolo de prevención y atención de casos de violencias basadas en género y violencias sexuales, lo que encamina a un reconocimiento de las personas diversas dentro de la Institución.

    “La universidad ha avanzado en el tema, estamos empezando a aceptar, promover y divulgar las diversidades sexuales. En las estancias entre estudiantes he visto que los compañeros son más abiertos y se habla con más respeto, pero considero que el trabajo importante debe hacerse con los docentes y administrativos”, dijo Luz Carolina Castro, representante estudiantil ante el Comité de Asuntos de Género de la Sede. 

    Violencias y vulneraciones de derechos en el aula de clase

    Desde las primeras etapas escolares, el reconocimiento y aceptación a la diversidad puede ser fundamental para evitar violencias hacía la población LGBTIQ. 

    “En los colegios y universidades sí que hay vulneraciones. Con el caso de Sergio Urrego, por ejemplo, la Corte Constitucional por medio de una sentencia recalcó la importancia de la educación en el proceso de reconocimiento de las identidades de género, y de promover escenarios plurales educativos, pues la violencia simbólica sigue siendo una de las más graves en estos tiempos”, aseguró Laura Victoria Cuervo, profesional de la Gerencia de Diversidades. 

    Otro punto de discusión fue el acceso a la educación en el caso de las personas trans, que se ve muy limitada por las experiencias previas escolares, “si tuviste toda una época de violencia y estigmatización en el colegio, lo que menos quieres es insertarte en un escenario cinco años más para la misma situación”, explicó Cuervo. 

    También el no respetar el nombre identitario de las personas trans en los contextos educativos, así estos no hayan sido cambiados legalmente se convierten en un asunto violento que afectará su vida académica, por esto la formación docente y administrativa en estos temas es muy importante. 

     “Desde el comité de Asuntos de Género tenemos unas medidas con las que pretendemos promover y tratar la segregación, creando inclusión con reconocimiento de la cultura institucional, empezando con discusiones coherentes y educativas con quienes nos agreden verbalmente, mostrando lo que realmente nos incomoda y que no está bien”, señaló Luz Carolina Castro. 

    Espacios seguros en la Universidad y la ciudad 

    En Medellín, gracias a las gestiones del movimiento social LGBTIQ, se cuenta con la Gerencia de Diversidades Sexuales e Identidades de Género, espacio que busca poner en la conversación de lo cotidiano las formas de desaprender los imaginarios que se han construido en las relaciones de poder con esta población. 

    “Una persona trans no tiene los mismos derechos que una lesbiana, en el escenario no solo cultural sino político, académico, escolar, hay unos márgenes de vulneración, por eso la gerencia quiere problematizar esto y garantizar como Estado los derechos de manera equitativa, poniendo en discusión al interior de la administración a los y las funcionarias frente al trato y el acceso de la población LGBTIQ”, explicó Patricia Llano Obando, gerente de esta dependencia. 

    Para lograr estos objetivos, se cuenta con el Centro para la Diversidad Sexual, ubicado en la Comuna 10, que brinda un acompañamiento psicológico con enfoque en diversidad sexual y de género, con un componente pedagógico para dar apoyo a establecimientos académicos o laborales, con enlaces territoriales que buscan tener una comunicación directa con toda la población de la ciudad. 

    En el conversatorio además se explicaron las diferencias y particularidades de las siglas LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales y queer) y se recalcó la importancia de salirse también de ellas, pues somos personas en igualdad de derechos y deberes. 

    “Las etiquetas son importantes políticamente, pero también hay que desdibujarlas, porque aquí no se ven los matices, por eso se han agregado letras que corresponden a estas personas que no se ubican a un lado del espectro. Hay que propiciar encuentros formales como este conversatorio, pero también que el aula de clase se vuelva un espacio de dialogo entre estudiantes y docentes, exigiendo siempre el respeto”, aseguró Verónica Botero, decana de la Facultad de Minas. 

    Como parte de una construcción constante y colectiva, los invitados al conversatorio lanzaron algunas propuestas sobre cómo hacer a la Universidad un lugar más seguro para la población diversa: 

    • Pedagogía permanente y continua entre pares y docentes, cumpliendo el Protocolo de prevención y atención de casos de violencias basadas en género y violencias sexuales, pero avanzando en una política que especifique el respeto a las orientaciones diversas.
    • Rechazar los chistes y comentarios de pasillo, manifestar la incomodidad de estos actos porque estos reproducen y legitiman violencias y discriminación. 
    • Sensibilización vinculante a toda la comunidad, dejando de normalizar ciertas conductas discriminatorias. 
    • Construir una red o grupo de apoyo dentro de la UNAL Medellín para las personas LGBTIQ.
    • Crear espacios de acompañamiento dirigidos por personas LGBTIQ, que comprendan las situaciones y vivencias de la población. 
    • Defender permanentemente el espacio propio y el de los demás con transformaciones curriculares que tengan que ver con la equidad de género y la diversidad. 

    (FIN//DQH)

    19 de julio del 2021