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La Corporación celebra 50 años haciendo ciencia en pro del bienestar de los antioqueños. Se destaca en la ciudad y el país como cuna de formación de investigadores comprometidos con la educación, el medio ambiente y el mejoramiento de la salud pública a través del estudio de enfermedades de alto impacto.  

  • La CIB celebra 50 años aportando al fortalecimiento de la investigación y la ciencia en la región y el país. Foto: cortesía CIB.

    La CIB celebra 50 años aportando al fortalecimiento de la investigación y la ciencia en la región y el país. Foto: cortesía CIB.

  • La Corporación tiene como miembros institucionales a la UNAL Medellín, la UdeA, la UPB, la Universidad del Rosario y el Colegio Mayor de Antioquia. Foto: cortesía CIB.

    La Corporación tiene como miembros institucionales a la UNAL Medellín, la UdeA, la UPB, la Universidad del Rosario y el Colegio Mayor de Antioquia. Foto: cortesía CIB.

  • En los últimos años la CIB desarrolló un plan estratégico que se fundamenta en la internacionalización del conocimiento. Foto: cortesía CIB.

    En los últimos años la CIB desarrolló un plan estratégico que se fundamenta en la internacionalización del conocimiento. Foto: cortesía CIB.

    Si alguna vez ha tenido en sus manos un ejemplar del libro Fundamentos de Medicina, si le han realizado un examen de laboratorio especializado, o si usted o alguna mujer de su familia es científica, quizá haya hecho parte de la historia de la CIB. Este es un recorrido por los 50 años de una Corporación que ha dejado huella en la ciencia y la investigación colombiana. 

    1970-1990: Bacteriología, docencia y mujeres científicas, el comienzo de la CIB

    Los inicios de la CIB se remontan al año 1970 bajo unos hechos específicos: la firma del acta de los estatutos y de fundación, la elección de la Junta Directiva y el desarrollo del primer proyecto de investigación. La Corporación en sus inicios contó con el apoyo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia. 

    En sus primeros años se realiza la segunda edición del libro Fundamentos de Medicina.  Sin embargo, fue en 1978 cuando la Corporación dio un gran paso en lo que sería su misión investigativa. En alianza con el Hospital Pablo Tobón Uribe creó su primer laboratorio con equipos donados por la catedrática de Harvard, Dra. Charlotte Campbell. 

    Ese mismo año la doctora Ángela Restrepo Moreno, cofundadoray exdirectora científica de la CIB desarrolló la línea de investigación de Micología Médica y Experimental, su objetivo principal se ha centrado en el estudio básico, clínico y aplicado de las micosis de importancia médica, con énfasis en las endémicas, sistémicas y oportunistas. Actualmente esta línea es categoría 1A de MinCiencias y cuenta con 26 miembros.

    En los inicios de los años 80 la Corporación dio inicio a las secciones de Inmunología, Parasitología y a la Unidad de Infectología pediátrica, creada por el Doctor. Hugo Trujillo Soto. Esta unidad investigativa logró posicionar a la CIB como un centro para el aprendizaje logrando la vinculación de médicos bacteriólogos en su año rural. 

    Esta entidad reconoce el esfuerzo que muchos profesionales han puesto en sus laboratorios, como el caso de Luz Helena Cano, Microbióloga y doctora en Inmunología, una de las investigadoras con más trayectoria de la CIB. Trabaja allí desde 1978 y ha visto crecer la Corporación desde diferentes cargos. Actualmente dirige el grupo de Micología médica y experimental, y el programa de NanoBioCáncer. 

    “En todo su tiempo la CIB ha tenido gran trayectoria como centro de excelencia en el país, donde hemos formado cientos de investigadores que ahora trabajan en muchos de los laboratorios del mundo, llevando el nombre de la Corporación en alto y particularmente haciéndome sentir muy orgullosa de mi labor”, comenta Lula, como le dicen todos sus colegas a Luz Helena. 

    1990-2010: Biología celular, cardiología y vínculos universitarios, el fortalecimiento de la Corporación 

    Con una Unidad de Micología ya fortalecida y con la llegada de jóvenes investigadores, en 1991 la CIB creó la Unidad de Biología Celular y Molecular. Su énfasis de investigación ha sido la biología molecular de las micosis, en especial los aspectos genéticos y evolutivos asociados a la Paracoccidioidomicosis (PCM), enfermedad causada por el hongo dimórfico, térmico y patógeno humano Paracoccidioides brasiliensis.

    En 1994 frente al Hospital Pablo Tobón, la CIB inició la construcción de su propia sede, lugar que impulsó el trabajo en la ciudad y facilitó el desarrollo de nuevas investigaciones gracias a los nuevos espacios y laboratorios. 

    En 1998 se abrió la posibilidad de que los estudiantes de pregrado y posgrado realizaran prácticas en la Corporación, un vínculo que ha permanecido intacto entre la CIB y las universidades. Las primeras en vincularse fueron la Universidad de Antioquia y la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, quienes con esta alianza fortalecieron su alcance investigativo y le dieron nuevas rutas de acción a sus estudiantes. 

    “El desarrollo investigativo de la CIB ha sido un dinamizador de la investigación en Biotecnología de la Sede toda vez que algunos docentes de la UNAL se han vinculado directamente con investigaciones en la CIB y otros han tenido proyectos conjuntos donde se aprovechan las fortalezas de cada una de las instituciones”, asegura Claudia Patricia García, directora de Investigación y Extensión de la UNAL Medellín.  

    En el 2004 los desarrollos científicos mundiales empezaban a ver en el medio ambiente su fortaleza investigativa, en esta misma línea de pensamiento la CIB creó el grupo de Biodiversidad, su enfoque principal son los estudios sobre conservación y uso sostenible de la biodiversidad colombiana, principalmente en Antioquia y Chocó, involucrando a la comunidad en estas buenas prácticas.

    Por otra parte, en el 2009 el trabajo de la Corporación fue reconocido con la certificación ISO 9001 lo que garantiza a sus usuarios que los servicios ofrecidos cuentan con la calidad exigida a nivel internacional. Esta distinción le abrió posibilidades de cooperación e intercambio con otros países de la región. 

    2010-2020 Bioinformática y divulgación científica, el reconocimiento y posicionamiento de la CIB 

    Para el año 2010 la llegada de nuevos PHDs de la Universidad del Rosario forjó un convenio con dicha institución lo que llevó a la apertura de la línea de investigación de Bioinformática y posteriormente el Centro Clínico y de Investigación SICOR, especializado en medicina cardiovascular. 

    Ese mismo año el Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología reconoce a la Corporación como el mejor centro de investigación del país, en el estudio Caracterización de Centros Autónomos de Investigación y Desarrollo Tecnológico.

    “El sector de la salud se ha visto beneficiado por esta Corporación que es más que nada una cantera de conocimiento y de apropiación social en temas asociados a la salud y la vida”, asegura Jaime Andrés Cano, director de la CIB. 

    También fue reconocida por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Información como el primer centro de investigación en salud en áreas específicas, y es la Corporación que más produce divulgación científica asociada a artículos, libros, y textos de medicina. 

    En los últimos años la CIB desarrolló un plan estratégico que se fundamenta en la internacionalización del conocimiento, por medio de cooperación y transferencia de estudiantes extranjeros para que desarrollen investigaciones conjuntas. 

    Actualmente cuenta con área de proyectos encaminada a las regalías nacionales e internacionales para captar recursos para investigación. Y en su labor por la salud pública, cuenta con una IPS que desarrolla un trabajo especializado en VIH y un Laboratorio de Análisis Genético. 

    Durante esta coyuntura la Corporación es uno de los centros autorizados por el Laboratorio Departamental de Salud Pública de Antioquia para analizar pruebas de Covid-19, y actualmente se procesan en sus laboratorios alrededor de 150 muestras diarias. 

    “Queremos seguir demostrándole por muchos años más a la ciudad y a la ciencia que el tema de la salud es una inversión a largo plazo, que tiene que ser un tema de primera necesidad para las administraciones locales y departamentales”, concluye Jaime Andrés Cano. 

    (FIN/DQH)

    26 de junio del 2020