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Algunos dicen que todos los caminos llevan a Roma, pero a Paulina Arango todos los caminos la llevan a la UNAL Medellín. De dibujar en los tableros de la Facultad de Arquitectura cuando era una bebé a coordinar hoy la Red Cultural de la Sede, ha demostrado qué siendo una mujer diferente, siempre es bueno regresar a los lugares donde se amó la vida. 

  • Paulina Arango es egresada de la Facultad de Arquitectura. Foto: cortesía Paulina Arango.

    Paulina Arango es egresada de la Facultad de Arquitectura. Foto: cortesía Paulina Arango.

  • Obra de Paulina Arango técnica mixta sobre lienzo. Foto: cortesía Paulina Arango.

    Obra de Paulina Arango técnica mixta sobre lienzo. Foto: cortesía Paulina Arango.

  • Sus hijos: Mariangel y Pablo.Foto: cortesía Paulina Arango.

    Sus hijos: Mariangel y Pablo.Foto: cortesía Paulina Arango.

    Reconoce entre risas que a ella la hicieron en la UNAL. Sus padres se conocieron mientras eran estudiantes de Arquitectura, y en sus primeros años de vida habitó este espacio sin saber que iba a ser un eje transversal de muchas de sus historias. Desde el colegio se inclinó por las artes, especialmente por el dibujo y la pintura. “Mis amigos se sorprendían muchísimo cuando me visitaban y se daban cuenta que tenía un muro de la casa especialmente para que pintara y me expresara”, afirma Paulina, que agradece la oportunidad de haber crecido bajo una educación fundamentada en el arte. 

    Estudió su primaria en el Colombo Francés, y a los 10 años vivió un tiempo en Holanda, lo que le permitió desde pequeña tener una visión amplia de la vida, y sobretodo de la cultura. Al regresar a Medellín terminó sus estudios en el Colombo Británico, donde tenía constantes discusiones con la directora, pues Paulina no profesaba el catolicismo y hasta ese momento su educación había sido laica por completo. “Para mí los dioses (me gusta pensar que, de haberlos, serían varios) son como esa voz interior que nos dice cuál es el camino más cercano al corazón, serían como una manifestación de la conciencia”.

    Intentó con la Antropología, pero sentía que era muy teórica y necesitaba darle acción a sus manos. Por esto en 1990 decidió volver por segunda vez a la UNAL Medellín, a la misma facultad donde sus padres se enamoraron y de la cual para ese entonces eran docentes. Realizó el pregrado de Artes Plásticas muy enfocada en el grabado y el video, interesada además por los espacios para guardar historias y memorias, como era el sótano de la casa de sus abuelos, un lugar de su infancia que recuerda con nostalgia y que estuvo presente en todas sus creaciones artísticas en la Universidad.  

    Siempre ávida de conocimiento y nuevos retos, Paulina realizó la especialización de Semiótica y Hermenéutica del Arte en la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Sede. En esta experiencia las puertas del mundo se lo volvieron a abrir y su recorrido la llevó hasta Barcelona, donde inicialmente pensaba realizar su tesis durante seis meses, pero la vida, el arte, el amor y la cultura tenían otros planes para ella. Se quedó nueve años, vivió y luchó por sentirse propia en esta ciudad. Limpió barras de bares, fue mesera y hasta titiritera en una compañía de teatro callejero durante sus primeros años en España.  

    Paulina siempre tuvo luchas internas con el mundo del arte, y en un deseo por buscar respuestas realizó una maestría en Gestión y Comunicación Cultural. Uno de sus mayores logros profesionales lo alcanzó trabajando en el Consulado de Colombia en Barcelona, donde realizó una labor desde distintos enfoques, pero encaminados siempre a la cultura. “Aunque un Consulado tiene mucho trabajo notarial, realizamos eventos sociales, musicales y literarios, este espacio se volvió un referente importante de la cultura colombiana en Barcelona”. 

    En el 2007 regresó a Colombia y el destino le tenía preparadas dos grandes sorpresas, se casó con un viejo amor de la UNAL y la vida le regaló dos hijos: Pablo quien ahora tiene 12 años y Mariangel o Maliaka (como le dice con cariño), quien acaba de cumplir 8. 

    Cree firmemente que el arte ayuda a transformar la realidad de las personas y en ese sentido filosófico creó el proyecto “Los guardianes del Paisaje”, una experiencia que la llevó por 10 departamentos de Colombia haciendo talleres de sensibilización artística con niños campesinos, para la revaloración y la protección de sus paisajes naturales cotidianos.

    Después de varios años de experiencia como docente universitaria de artes, su destino la pone cara a cara de nuevo con la UNAL Medellín, pero esta vez en lo que ella asegura es su empleo soñado. Paulina coordina la Red Cultural, proyecto que pone a dialogar y a trabajar en conjunto a los estamentos culturales de la Sede para posicionarla como referente artístico de la ciudad. 

    “Llegué a presentarle al Vicerrector un proyecto personal y me recibieron con esta posibilidad que a nivel laboral es la estructuración de todo lo que me he preparado y he soñado. Yo siento que me dieron un regalo, me formaron en la UNAL para luego recibir esta tarea de ayudar a crear y coordinar una red cultural”, concluye.  

    (FIN/DQH)

    24 de abril del 2020