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La sonrisa es uno de los rasgos distintivo de Alejandra Marín Gómez. Ese sencillo gesto le ilumina el rostro y contagia de una suerte de armonía a quienes lo reciben; incluso es muy probable que las vacas, los animales a los que ha dedicado su investigación y que le hacen “palpitar el corazón”, también se contagien. Quizás a ello se deben los buenos resultados; a eso y a su trabajo constante, determinado y disciplinado.

  • Alejandra es zootecnista con maestría en Ciencias Agrarias y estudiante de doctorado en Ciencias Agrarias de la UNAL Medellín.

    Alejandra es zootecnista con maestría en Ciencias Agrarias y estudiante de doctorado en Ciencias Agrarias de la UNAL Medellín.

  • La investigación y la vida académica son su manera de aportar al mundo. Foto cortesía.

    La investigación y la vida académica son su manera de aportar al mundo. Foto cortesía.

  • Para Alejandra “las vacas son animales fenomenales con mucho por enseñarnos”. Foto cortesía.

    Para Alejandra “las vacas son animales fenomenales con mucho por enseñarnos”. Foto cortesía.

  • Se sabe afortunada de poder dedicarse a lo que ama: estudiar, aprender e investigar. Foto cortesía.

    Se sabe afortunada de poder dedicarse a lo que ama: estudiar, aprender e investigar. Foto cortesía.

  • Recientemente Alejandra fue la ganadora del concurso Tesis en tres minutos (3MT) en el que participaron doctores y estudiantes de doctorado de la UNAL Medellín y Bogotá. Foto cortesía.

    Recientemente Alejandra fue la ganadora del concurso Tesis en tres minutos (3MT) en el que participaron doctores y estudiantes de doctorado de la UNAL Medellín y Bogotá. Foto cortesía.

     

    Alejandra es zootecnista con maestría en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, de donde también está por recibirse como doctora en Ciencias Agrarias en cotutela con el Doctorado en Zootecnia de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul (Brasil).

    A la sonrisa de Alejandra se suma el brillo en sus ojos cuando habla, precisamente, de las vacas. Se refiere a la necesidad de pensar qué quieren y qué necesitan no solo para hacerlas más productivas sino también para garantizar su bienestar. Después de todo, las mejores condiciones para los animales repercuten sobre el ser humano y sobre el medio ambiente: “Todo es un ecosistema que está en conjunto”, asegura.

    Las vacas, cuenta, “por un lado quieren conquistar, socializar, hacer amigos, pero, por otro, también tienen que trabajar, ellas saben que deben producir. Entonces, en un sistema normal ellas comen para producir, pero buscan hacerlo rápido para hacer esas relaciones sociales que también son importantes. Nosotros como moderadores de ese sistema productivo debemos ofrecerles lo mejor y, usualmente, no lo hacemos”.

    Su entusiasmo por los bovinos empezó en la fase final de la carrera cuando estudiando la línea de producción animal relacionada con ellos, descubrió que las vacas son como una “caja negra llena de sorpresas. Lo que más me gusta de ellas es que pueden hacer algo que nosotros no: comer pasto y desdoblar sus enlaces para transformarlo en alimentos que son la base de la nutrición humana: carne y leche con todos sus derivados”, destaca.

    Alejandra comenzó sus investigaciones sobre vacas en el pregrado y sigue en esa ruta, desde aspectos que tienen que ver con su nutrición, hasta el mejor manejo de los pastos que consumen con el propósito de mitigar las emisiones de gases efecto invernadero producto de sus eructos. “Además me adentré en el área de comportamiento ingestivo, es decir, de la relación entre las plantas y los animales”.

    En ese orden su doctorado se ha enfocado en comprender “cómo, cuándo y con qué frecuencia las vacas comen pasto. Por ejemplo, ellas consumen bocados y pueden dar entre 25 mil y 30 mil bocados de pasto en un día. De esa relación podemos entender muchos otros temas como lo que sucede con el ambiente”.

    Más allá de lo apasionante que resulta el universo vacuno, el gusto de Alejandra por la investigación también tiene que ver con su personalidad inquieta y su talente de líder. “Siento que tengo capacidades para motivar, transmitir un mensaje y ser parte de la toma de decisiones; pero eso solo es posible cuando eres conocedor de un tema y estás profundamente involucrado con ello. Cuando no tienes las herramientas ni el conocimiento es muy difícil liderar; de ahí me ha surgido el interés por la investigación”, comenta.

    Para Alejandra es una fortuna y un desafío poder dedicarse a leer, a estudiar, a aprender, a investigar y, con ello, aportar algo positivo al mundo. Aunque es consciente de que se puede contribuir desde otros ámbitos, sobre todo, y este lo siente como el más importante, desde lo humano.

    Por eso también es una mujer de trazarse objetivos claros y de trabajar por ellos. Arriesga siempre porque está convencida de que lo peor que le puede pasar es no creer en sí misma y convertirse en un obstáculo para llegar a sus metas. Hasta ahora, dice, esa determinación le ha abierto muchas puertas y le ha permitido dedicarse a lo que ama y, sobre todo, conocer a muchas personas que han enriquecido su mirada del mundo.

    Su personalidad apasionada, risueña, amable, tremendamente agradable, disciplinada, simpática y organizada también le ha facilitado el camino. Alejandra alterna su pasión por la investigación y las vacas con otros gustos a los que les saca mucho provecho: el diseño, el baile, el ciclismo y viajar.

    “Me desafía mucho el aprendizaje y trato de estar abierta a él en todas sus formas; eso me ha ayudado a tener un pensamiento crítico y a crecer como persona, por eso la invitación siempre es a buscar la motivación en lo que te gusta, hacerlo con pasión y arriesgar sin miedo”, concluye.

    (FIN/CST)

    13 de diciembre del 2019