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En 2002 Gladys Cardona Montoya recibió su primera Medalla Alejandro López, en 2019 la segunda. En ambas oportunidades la embargaron sentimientos de gratitud, orgullo y mucho compromiso con la Universidad Nacional de Colombia, sin embargo, la segunda vez que le notificaron que recibiría el reconocimiento sintió que ya no debía merecerlo, que con una vez era más que suficiente y que este debía ser el turno de otro buen empleado.

  • Gladys se vinculó a la UNAL desde 1985 como estudiante.

    Gladys se vinculó a la UNAL desde 1985 como estudiante.

  • Gladys es egresada de pregrado y posgrado de la UNAL Medellín. Foto cortesía.

    Gladys es egresada de pregrado y posgrado de la UNAL Medellín. Foto cortesía.

  • Se vinculó como empleada en 1994, para ser instructora de la sala de informática de la Facultad de Ciencias. Foto cortesía.

    Se vinculó como empleada en 1994, para ser instructora de la sala de informática de la Facultad de Ciencias. Foto cortesía.

  • Para Gladys la Universidad ha sido durante 34 años un lugar de crecimiento y aprendizajes. Foto cortesía.

    Para Gladys la Universidad ha sido durante 34 años un lugar de crecimiento y aprendizajes. Foto cortesía.

  • En 2019 Gladys recibió por segunda vez la Medalla Alejandro López como reconocimiento a su excelencia.

    En 2019 Gladys recibió por segunda vez la Medalla Alejandro López como reconocimiento a su excelencia.

  • Disciplina, compromiso y honestidad, son algunas de sus cualidades.

    Disciplina, compromiso y honestidad, son algunas de sus cualidades.

    Así es ella, una mujer que dice lo que piensa, lo que siente, con honestidad y sin tapujos. Precisamente, ser sincera es una de las cualidades que ha reforzado en más de 30 años que lleva en la UNAL.

    “Yo empecé a ser parte de esta familia en 1985 como estudiante de Ingeniería Agrícola. En mis dos últimos años del pregrado fui monitora de la primera sala de informática que tuvo la Facultad de Ciencias Agrarias y eso me abrió nuevas posibilidades”, recuerda.

    Se inclinó por estudiar alguna ingeniería desde su época de colegial en el Liceo Javiera Londoño y se decidió por Agrícola considerando el amplio campo de acción que la carrera ofrecía. Pero no imaginó que terminaría dedicándose a algo tan diferente como los sistemas de información.

    De esa época tiene muy presente el movimiento cultural que tenía lugar en la Universidad, por cuenta de lo cual su primer semestre estuvo lejos de la excelencia académica que exhibía en el bachillerato.

    “En la universidad nadie te dice que estudies, cada uno es dueño de sí. Y para mí ese cambio fue muy duro, pero también muy encantador; yo recuerdo que acá había una oficina de divulgación cultural que todos los días tenía programación: conciertos, conferencias, obras, en fin y cada mes salía un boletín, pues yo primero me programaba para esa agenda que para estudiar”, dice y añade entre risas que llegó a la Universidad a hacer vida cultural.

    Después del choque del primer semestre Gladys se concentró en su carrera. La disciplina y autoexigencia, de hecho, hoy son dos de sus cualidades marcadas.

    Como monitora de la sala de informática de su Facultad, fue testigo del ingreso de la Institución a la era digital; aprendió sobre el manejo de software y programas como procesadores de texto, entre otros, que la llevaron por el camino de los sistemas de información. “Eso me gustó mucho”.

    En 1994, recién graduada, la UNAL abrió una convocatoria para vincular a instructores que administraran las salas de informática, su experiencia como monitora más el título de profesional, fueron suficientes para que Gladys se quedara con una de esas plazas, la de la Facultad de Ciencias.

    Estuvo allí por más de 10 años, tiempo que también aprovechó para hacer una especialización en Administración en Sistemas de Información en la Facultad de Minas. “En el 2005 hubo una convocatoria para vincular profesionales universitarios a la Dirección Académica, una dependencia que estaba reestructurándose, me presenté y pasé”.

    Para entonces la Universidad recién había adquirido un nuevo sistema de información académico y ella llegó a la Dirección Académica para aportar al proceso de transición, “me tocó administrar un módulo y tuve que aprender todo lo que tiene que ver con administración de asignaturas y de programas curriculares; ese fue un reto muy grande pero también muy enriquecedor”.

    Gladys lleva casi 15 años haciendo parte del engranaje que les facilita los procesos académicos a los estudiantes desde que son admitidos hasta que se gradúan. Se siente feliz de aportar con su trabajo a que la Universidad funcione mejor.

    En 25 años como empleada de la UNAL los aprendizajes, asegura, han sido infinitos. “He recibido mucho del encuentro con los otros y de la diversidad que habita este lugar, he aprendido a valorar la diferencia, a aceptar las críticas como un aporte constructivo, a quedarme con lo bueno de las personas y a disfrutar cada momento y espacio”.

    Es sociable y disfruta de hacer y cultivar lazos, más aún, resalta con orgullo que todavía se reúne con sus compañeras de primaria, bachillerato y de la universidad. Hace parte de grupos de caminantes porque le gusta la actividad física, aprovecha la intensa vida cultural de Medellín y es una viajera convencida de que cada encuentro, así como cada nuevo día, es una oportunidad que la vida le otorga a los seres humanos para aprender y ser mejores.

    Su historia de vida la lee con asombro y complacencia, también con agradecimiento pues le permitió ser y hacer lo que deseaba y sabe que por el mismo camino se desarrollará el futuro. A propósito, señala: “yo tengo una meta fija y es la jubilación, me quiero jubilar. Siento que estoy cerrando mi etapa, ya hice mi labor, ya tuve una buena trayectoria, ahora hay que seguir el camino y pasar a otra etapa de la vida para liberar el cambio a otras generaciones con nuevas aspiraciones y capacidades”. Le faltan unos cuantos años para ello, pero Gladys, metódica, estricta y disciplinada ya está abonando ese terreno para disfrutar del futuro tanto como lo ha hecho del pasado.

    (FIN/CST)

    25 de octubre del 2019