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Si una señorita de la alta sociedad de la Villa de Nuestra Señora de La Candelaria de Medellín quería lucir en su cuello una gargantilla de esmeraldas en los siglos XVII y XVIII, debía pagar 60 pesos oro o, en su defecto, “un negrito esclavo llamado Juan de Dios” suplía la equivalencia.

  • la Exposición se inauguró con un desfile.

    la Exposición se inauguró con un desfile.

  • En la muestra hay algunos dibujos y aguados sobre papel que dan cuenta del vestido en los siglos XVII y XVIII.

    En la muestra hay algunos dibujos y aguados sobre papel que dan cuenta del vestido en los siglos XVII y XVIII.

  • Algunas prendas se confeccionaron para la exposición, otras se recuperaron en mercados de segunda.

    Algunas prendas se confeccionaron para la exposición, otras se recuperaron en mercados de segunda.

  • La joyería también era un elemento importante del vestir.

    La joyería también era un elemento importante del vestir.

  • Leifer Hoyos Madrid es estudiante de Historia de la UNAL Medellín y maestro en Artes Plásticas de la Fundación Universitaria Bellas Artes.

    Leifer Hoyos Madrid es estudiante de Historia de la UNAL Medellín y maestro en Artes Plásticas de la Fundación Universitaria Bellas Artes.

    Ese y otros hallazgos particulares sobre la importancia del vestido como objeto histórico, artístico, simbólico y estético se aprecian en la exposición El precio de un vestido en la Villa de la Candelaria siglos XVII – XVIII, del artista plástico y estudiante de Historia de la UNAL Medellín, Leifer Hoyos Madrid.

    “Esta es una muestra que busca unir el arte, que es para mí una pasión, con la historia; en ese sentido es una aproximación a las nuevas formas de abordar la disciplina historiográfica”, dijo el estudiante.

    Hoyos Madrid se sumergió en los expedientes del Fondo Archivo Histórico Judicial de Medellín (1663 – 1974), que custodia el Laboratorio de Fuentes Históricas de la Sede, y con base en los hallazgos recreó ilustraciones de prendas que hablan de la Medellín de los siglos XVII y XVIII. Muchas de ellas fueron confeccionadas mientras que otras se recuperaron en mercados de segunda para la exposición.

    Además de los dibujos y las prendas, la exposición cuenta con respaldos en video y documentos históricos que la complementan.

    “Este trabajo deriva un poco del libro El precio de un marido: el significado de la dote matrimonial en el Nuevo Reino de Granada. Pamplona (1570-1650), un texto de Jorge Augusto Gamboa Mendoza, en el que analiza las dotes que se pagaban en la provincia de Santander y lo que los padres les dejaban a sus hijas para el matrimonio, una parte de ello, eran las prendas. Yo aprovecho esa exploración que Gamboa deja servida”, refirió el estudiante.

    El primer antecedente de la máquina de coser se remonta a 1755 en Alemania, sin embargo, fue hasta bien entrado el siglo XIX que empezó a perfeccionarse y a producirse en serie; es decir que para 1600 y 1700 en la Villa de la Candelaria todas las prendas se confeccionaban a mano y una prenda de alta costura podía representar más de 800 horas de trabajo; de ahí que también había un proceso de división de quehaceres muy riguroso y complejo. No es de asombrar, entonces, que un vestido de raso a flores costara una sortija de esmeraldas y una gargantilla de esmeraldas un negrito esclavo.

    En ese orden, Hoyos Madrid destaca que el precio de una prenda no solo aboga por lo económico sino también por lo social, lo estético, lo cultural y lo técnico. Reafirma su idea citando al escritor italiano Umberto Eco para quien “la sociedad habla diariamente a través de sus vestidos, de sus ropas y de sus trajes, y quien no sabe escucharla en ese sentido, la atraviesa a ciegas”.

    “Acá se ha escrito mucho sobre moda del siglo XIX, sabemos bastante del proceso de industrialización, de Fabricato, de Coltejer y del boom de las textileras hacia 1950, pero, en contraste, hay muy poco conocimiento de esa historia en la Villa de la Candelaria”, precisó el investigador, así que su trabajo es un buen punto de partida para seguir desvelando la historia de Medellín.

    La exposición, que fue financiada por el Laboratorio de Fuentes Históricas de la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas como un apoyo a la investigación de los estudiantes de pregrado, también contará con tres visitas guiadas, un taller de customización y un conversatorio sobre el vestido como objeto suntuario. La muestra estará abierta al público hasta el 10 de octubre.

    (FIN/CST)

    22 de agosto del 2019