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Hace casi dos años que la científica Bárbara Franco Orozco vive en Italia, es investigadora posdoctoral en la Universidad de Udine donde trabaja con un grupo que se concentra en la edición genómica de especies vegetales de interés agrícola. Pese a sus ocupaciones, a veces se pierde en ideas pensando en lo increíble que es estar donde está, pero sabe que su posición actual es la recompensa a sus años de constancia y disciplina.

  • Bárbara Franco Orozco es ingeniera agrónoma de la Facultad de Ciencias Agrarias. Foto cortesía.

    Bárbara Franco Orozco es ingeniera agrónoma de la Facultad de Ciencias Agrarias. Foto cortesía.

  • “Trabajar en el campo de la ciencia es fuerza, es poder y es saber que tengo todo un mundo delante de mí por explorar”, cuenta Bárbara. Foto cortesía.

    “Trabajar en el campo de la ciencia es fuerza, es poder y es saber que tengo todo un mundo delante de mí por explorar”, cuenta Bárbara. Foto cortesía.

  • Bárbara Franco es una de las caras de nuestra ciencia en el exterior. Foto cortesía.

    Bárbara Franco es una de las caras de nuestra ciencia en el exterior. Foto cortesía.

  • Bárbara es la fundadora del proyecto One Voice for Equality.

    Bárbara es la fundadora del proyecto One Voice for Equality.

  • El deseo de hacer grandes aportes a la humanidad también la mueve. Foto cortesía.

    El deseo de hacer grandes aportes a la humanidad también la mueve. Foto cortesía.

    Mirar su vida en retrospectiva, le genera una sonrisa de satisfacción: está realizándose personal y profesionalmente, y haber cumplido todos sus sueños de niña, de adolescente, de universitaria, es el impulso que la mueve para seguir soñando o, mejor, proyectándose como una mujer de éxito.

    Antes de Italia estuvo en Escocia, a donde la llevaron su sed de conocimiento y el deseo de hacer, mediante su profesión, investigación útil para la sociedad. En el James Hutton Institute, gracias a una beca de Colciencias, se formó como doctora en el área de fitopatología molecular entre 2013 y 2017.

    Pero antes, mucho antes de Escocia, en su formación estuvo la Universidad Nacional de Colombia, la institución que recuerda como su “primera casa académica”.

    “Yo sentí desde siempre esa afinidad por la biología, me fascinaba todo lo relacionado con las ciencias naturales, las plantas, los animales y el campo, aunque hubiera nacido en Medellín, y quería estudiar ciencias biológicas, así llegue a la U.N.”, recuerda. Estudiando Ingeniería Agronómica, Bárbara se dio cuenta de que trabajar con las plantas era lo suyo, pero no solo eso, también supo que su camino era el de la investigación.

    En su proceso de formación como ingeniera en la U.N. Sede Medellín contó con el acompañamiento de tres mentores a quienes, afirma, les debe, en buena proporción, parte de su experiencia académica, investigativa y en docencia; los profesores Juan Gonzalo Morales Osorio, Mauricio Marín Montoya y José Miguel Cotes Torres, de la Facultad de Ciencias Agrarias.

    “Por cuenta de la experiencia investigativa que adquirí en la Universidad tuve la motivación para empezar a buscar becas en el exterior, en ese proceso fue muy gratificante darme cuenta de que había muchas posibilidades fuera del país”. Una vez establecidos los contactos y definido el camino, Bárbara se dio a buscar becas pues “de lo contrario no me hubiese sido posible continuar estudiando”. En 2012, cuando se graduó como ingeniera, Colciencias, una de las muchas puertas que tocó, respondió a su llamado.

    En el lapso entre 2012 y 2013, antes de que Bárbara continuara su camino como científica, se vinculó al sector privado. No obstante, en el proceso de aplicar a trabajos cuenta que vivió una experiencia de preferencia subjetiva en contratación: “cuando recién egresé, estuve buscando espacios en el campo agropecuario y me pasó que casi siempre preferían contratar hombres”, además de esa única vivencia personal, también ha sido testigo de situaciones de discriminación, desigualdad y rechazo, sobre todo en el escenario científico, en el que las víctimas han sido mujeres.

    Desde siempre a Bárbara le ha preocupado el rol de la mujer en la sociedad y la mirada que de él se tiene y, a raíz de su quehacer científico, el interés se ha exacerbado. “Tanto en Colombia como a nivel mundial hay una baja representación de mujeres en la ciencia, el escenario es en el sentido de preferencias, brecha salarial y otras situaciones que hoy siguen vigentes”.

    Con esos antecedentes, en 2018 la revista Frontiers le extendió la invitación a escribir un artículo para el tópico Women in science, Bárbara propuso focalizar el texto en la situación actual de la mujer en la ciencia en Colombia y Latinoamérica. Cifras que dan cuenta de que las mujeres representan solo el 28,8% de los investigadores científicos a nivel mundial y que en Colombia el porcentaje de mujeres haciendo ciencia es de 37.8, entre otros datos, le impulsaron a fundar el proyecto One Voice for Equality.

    La iniciativa, que nació a comienzos de 2019, busca “velar por el desarrollo de la mujer latinoamericana y, en ese sentido, alcanzar la igualdad de género y el respeto por los derechos humanos”, explica Bárbara y añade que el enfoque principal es la realidad de las mujeres dedicadas a la ciencia y a la investigación.

    Con apenas unos meses de vida, One Voice for Equality, ha logrado conectar a cientos de científicos alrededor del mundo en torno a esta problemática, de hecho, mediante la campaña La cara de nuestras científicas, “fue posible visibilizar la labor de las mujeres en la ciencia y resaltar su labor. La acogida ha sido inmensa y se unieron a nosotros muchísimos investigadores e instituciones”, cuenta Bárbara y resalta que en pro de la equidad de género el camino está sembrado, pero debe seguir abonándose.  

    Para la científica, además amante de la música, el teatro y la pintura, no ha sido fácil encontrar el equilibrio ni recorrer el camino hacia sus propósitos, pero la certeza de que el premio en meta vale la pena y de que “los sueños son todos alcanzables en tanto cumplirlos depende únicamente de cada uno”, la ha convertido en la mujer tenaz, perseverante, apasionada, atenta, creativa, luchadora, cooperativa, firme y emprendedora que, sin duda, también refleja La cara de nuestras científicas.

    (FIN/CST)

    22 de marzo del 2019