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“Yo llegué sin haber cumplido los 18; tenía 17 años y medio cuando me vincularon a la Universidad y ya llevo acá 42 años. Y cómo será que no me quiero ir”, dice Luz Mery Restrepo Cuervo entre suaves risas y con su voz que se asemeja a un susurro. Y es así porque después de más de cuatro décadas dedicadas al servicio bibliotecario en la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín esta mujer tranquila y laboriosa aprendió a hablar bajo.

  • Luz Mery Restrepo Cuervo lleva 42 años al servicio de la U.N. Sede Medellín.

    Luz Mery Restrepo Cuervo lleva 42 años al servicio de la U.N. Sede Medellín.

  • En 2017, con motivo de los 20 años de la Biblioteca Efe Gómez,  recibió moción de reconocimiento por sus años de servicio.

    En 2017, con motivo de los 20 años de la Biblioteca Efe Gómez, recibió moción de reconocimiento por sus años de servicio.

  • Se siente complacida de pertenecer a la Familia U.N. y asegura que no quiere renunciar a su fuente de felicidad.

    Se siente complacida de pertenecer a la Familia U.N. y asegura que no quiere renunciar a su fuente de felicidad.

  • Moverse entre libros y jóvenes con sed de conocimiento le contagia vida.

    Moverse entre libros y jóvenes con sed de conocimiento le contagia vida.

  • Llegó a la Universidad en 1976 con apenas 17 años.

    Llegó a la Universidad en 1976 con apenas 17 años.

    Luz Mery es algo así como la última heredera de una dinastía al servicio de la Universidad. Su abuelo Carlos Restrepo trabajó durante 22 años para la Institución como ebanista; al jubilarse, su hijo Oscar Darío, padre de Luz Mery, heredó el puesto, sin embargo murió precipitadamente el 15 de enero de 1976 ejerciendo su labor, entonces, dos semanas más tarde, el 2 de febrero, la mayor de sus siete hijos fue vinculada a la U.N.

    Cuando Luz Mery llegó a la Institución cursaba tercero de bachillerato, no había podido terminar el colegio debido a la constante enfermedad de su mamá y a que tenía que hacerse cargo de sus seis hermanos. Sin embargo, la Universidad la contagio del impulso de estudiar y decidió terminar en el colegio nocturno María Auxiliadora, así que cada día, sagradamente, tras terminar su jornada laboral continuaba con la estudiantil. Se graduó en 1979 y desde entonces su vida se ha movido entre su casa y la U.N.

    “Yo empecé en la Biblioteca y siempre he estado acá. Para entonces llegué a la portería de la hemeroteca de Ciencias Agropecuarias que quedaba en el segundo piso del Bloque 41. Después de seis meses me trasladaron a la de Arquitectura que era donde hoy está la Sala U y allá estuve seis años y medio también en la puerta”, recuerda.

    Así mismo hace mención de una de las memorias más arraigadas que conserva de sus años en la Sede cuando, en 1977, debido a las constantes movilizaciones, revueltas y cese de actividades estudiantiles la Universidad fue cerrada y militarizada. “A mí no se me olvida porque yo me sentía como trabajando en un cuartel con todo esto lleno de soldados”, comenta.

    Después de su desempeñó en Arquitectura fue trasladada a la Facultad de Minas donde estuvo por 24 años, allí aprendió a conocer los procesos de bibliotecarios tan bien como la palma de su mano y pudo concursar por el puesto de auxiliar de referencia que todavía conserva.

    “En Minas empecé a aprender de otros campos como ubicar libros, préstamos, hemeroteca, en fin, y yo creo que fue por mi experiencia que en 1994 me gané mi puesto entre más de 50 personas”, asegura.

    En 1997 se centralizaron los procesos bibliotecarios de la Sede y nació la Biblioteca Efe Gómez, Luz Mery vio nacer y hacerse realidad ese proyecto que desde siempre sintió como propio y al cual está más apegada desde el 2005, hace 13 años, cuando regresó de la Biblioteca de la Facultad de Minas al Campus El Volador.

    Con 42 años de servicio Luz Mery es la empleada más antigua de la Biblioteca y una de las más de la U.N. Sede Medellín. Narra que en sus años de ejercicio ha experimentado infinidad de cambios: en las generaciones, en el ambiente, en los edificios y, por supuesto, también en los modos de hacer las cosas y, en este punto, destaca las transiciones tecnológicas y que ella siempre está a la vanguardia.  

    “Sé manejar la base de datos, todo el sistema de préstamo interno, interbibliotecario, intersedes, etc., de hecho, mis compañeros como saben que soy la de más experiencia siempre me consultan”, señala y resalta que estar al servicio de otros es algo que disfruta pues es su manera de retribuirle a la Institución todo lo que de ella ha recibido. Y, en efecto, es una buena empleada: llega antes de que empiece su horario laborar y suele despedirse al último, además, siempre hace presencia allí donde la necesiten independientemente del puesto que tenga.

    A pesar de que la Biblioteca es cada vez más concurrida y el silencio y la calma se han vuelto en ella bienes escasos, Luz Mery no se quiere ir pues se confiesa una enamorada de la Biblioteca y de lo que ha vivido en la Institución. “Yo cada día veo la Universidad más linda y me lleno más de vida. Voy a tener que hacer un trabajo psicológico para poderme despegar de este lugar”, señala entre risas, como en chiste, aunque lo que dice es real.

    Luz Mery Restrepo Cuervo es de estatura baja y mirarla moviéndose en la Biblioteca con libros en la mano, orientando a algún usuario, apoyando los procesos de otros compañeros o simplemente recorriendo el espacio que la llena de vida, es como ver trabajar a una hormiga laboriosa que, a paso lento pero certero, ejecuta su labor.

    “Yo conozco la biblioteca como la palma de mi mano, mejor dicho, a mí me falta solamente el cartón pero yo soy algo así como una bibliotecóloga empírica”, concluye y reitera que todavía queda mucho de Luz Mery para darle a la Universidad y, sobre todo, a la Biblioteca.

    (FIN/CST)

    23 de marzo del 2018