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En el último año, integrantes del semillero Chagra han realizado dos visitas a los dos barrios donde se adelanta el proyecto, el más reciente fue en octubre. Cada planta cultivada en estas huertas porta un significado propio y una historia que va más allá del alimento que provee. Entre los senderos de los barrios El Poblado y El Caraño florecen especies como la albahaca de olor, la flor de muerto, el poleo, el orégano, la menta, la yerbabuena, la sábila, el limoncillo, el amaranto, el pipilongo, el abre camino, el orozul, la mala madre, el macao o la rascadera. Cada planta guarda una historia: unas curan el cuerpo, otras espantan las malas energías o atraen la prosperidad. Jardín de Sabedoras se convierte así en un mapa vivo del conocimiento femenino y de la relación espiritual con la naturaleza. A través de las huertas, las comunidades vinculadas crean redes de cuidado que se extienden hasta la construcción misma de su hábitat.

 

  • Última visita a los barrios El Caraño y El Poblado de Quibdó. Fotos de cortesía semillero Chagra.

    Última visita a los barrios El Caraño y El Poblado de Quibdó. Fotos de cortesía semillero Chagra.

  • Registro fotográfico de trabajo de campo con habitantes del Caraño y El Poblado de Quibdó. Fotos de cortesía semillero Chagra.

    Registro fotográfico de trabajo de campo con habitantes del Caraño y El Poblado de Quibdó. Fotos de cortesía semillero Chagra.

     

    Este proyecto surge a partir de las relaciones y del trabajo que la Escuela del Hábitat ha venido desarrollando con la Diócesis de Quibdó por más de 10 años. Con base en este vínculo institucional y en coherencia con el trabajo y los antecedentes de la Fundación Sueños Bajo Techo y la Diócesis de Quibdó, la comunidad que está ya organizada en torno a procesos colectivos, ha participado activamente en esta investigación. A partir de encuentros grupales, se han abordado temas relevantes como las problemáticas más comunes en las huertas (plagas, organización de las plantas en el espacio, humedad y manejo del agua). "Durante las dos visitas que el semillero ha realizado, y mediante talleres prácticos, conversatorios y recorridos guiados por las casas de las mujeres huerteras, se han creado espacios de diálogo donde el acercamiento entre academia y comunidad busca fortalecerse cada vez más", explicó la profesora Itzamar Cuervo López, quien, en compañía de los estudiantes Ana María Arroyave Zuleta y David Peña visitó Quibdó recientemente.

    Para Ana María Arroyave Zuleta, integrante del semillero Chagra, participar en este proyecto ha significado no solo un ejercicio académico, sino una experiencia de aprendizaje y transformación personal. “Digamos que los proyectos que hemos desarrollado en Chagra siempre se han hecho en los corregimientos de Medellín, y este era el primero en que íbamos a estar en otro territorio. Quise aprovechar la oportunidad para conocerlo y para conocer a estas mujeres”, manifestó la estudiante de Construcción, quien ha desempeñado un papel importante en el desarrollo de las actividades con las comunidades, como talleres, cartillas, ejercicios de cartografía y recolección de información, entre otras.

    Además de fortalecer los vínculos comunitarios, este proyecto abre puertas a nuevas investigaciones que ayuden a comprender mejor el territorio. A propósito de lo anterior, Arroyave manifestó que, gracias a las visitas realizadas, desarrolló su trabajo de grado sobre un análisis habitacional de la vivienda popular y social en Quibdó. “Descubrí que Quibdó es realmente femenino. Son las mujeres quienes sostienen los procesos sociales y comunitarios”, concluyó Arroyave.

    Jardín de Sabedoras: salud, bienestar y soberanía alimentaria a partir del diseño de un prototipo integrado al sistema de manejo poscosecha, que potencie las capacidades productivas agrícolas de mujeres de los barrios El Caraño-Piñal y Jardín en Quibdó, Chocó es un proyecto liderado por el semillero Chagra, en colaboración con estudiantes y docentes de las facultades de Arquitectura, Ciencias Agrarias y Ciencias de la Vida. A través del trabajo colaborativo con comunidades de Quibdó, busca fortalecer los vínculos comunitarios y la apropiación de conocimientos tradicionales sobre salud, bienestar y soberanía alimentaria, mediante la creación de huertas comunitarias y la identificación de plantas medicinales y aromáticas propias del territorio.

    Este proyecto se desarrolla en el marco de la Convocatoria de Semilleros de Investigación, Creación o Innovación de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín (2024), y cuenta con el apoyo de la Diócesis de Quibdó y la Fundación Sueños Bajo Techo. En él participan profesores de la Escuela del Hábitat, como el profesor Juan Carlos Ceballos y la profesora Itzamar Cuervo López, junto con estudiantes de Arquitectura y Construcción, Carlos Quintero y Ana María Arroyave Zuleta, respectivamente.

    También hacen parte de la iniciativa la Facultad de Ciencias Agrarias, con los profesores Sebastián Reynaldi y Juan Carlos Dávila, y el estudiante David Santiago Peña; así como la Facultad de Ciencias de la Vida, con los estudiantes Cristian Castro Piedrahita y Kledinson Smith Becerra Palacios, y la Facultad de Minas, con el profesor Diego Alexander Herrera Uribe.

    Un ejercicio de soberanía alimentaria y empoderamiento femenino

    Las comunidades del barrio el Poblado vinculadas a los procesos sociales de Sueños bajo techo, se estiman en 3500 personas, entre las cuales se encuentran aproximadamente 30 familias agricultoras, quienes concentran sus actividades económicas asociadas a las huertas.

    Por lo que, más allá de un proceso técnico, Jardín de Sabedoras es un ejercicio de construcción colectiva de conocimiento. En territorios donde el 70 % de la población vive en condiciones de pobreza monetaria (DANE, 2022), y donde las mujeres han asumido un rol fundamental en la sostenibilidad del hogar y la comunidad, el proyecto promueve la autonomía alimentaria, el bienestar y la recuperación de prácticas agrícolas tradicionales como base para la vida digna y la justicia territorial.

    “El proyecto busca promover la salud mediante el fortalecimiento de la soberanía alimentaria en Quibdó, Chocó. El diálogo de saberes se propone como metodología para identificar oportunidades y desafíos de las prácticas agrícolas familiares y comunitarias”, se señala en su descripción en el sistema Hermes de la Universidad.

    Así, Jardín de Sabedoras no solo rescata la sabiduría de las plantas, sino que visibiliza el papel de las mujeres en la configuración del territorio y del bienestar colectivo. La participación de estudiantes de pregrado en procesos como este amplía las discusiones sobre hábitat, sostenibilidad y conocimiento comunitario más allá de Medellín.

    (FIN/JGA - Facultad de Arquitectura)

    24 de noviembre de 2025