La institución de educación formal adscrita a la Dirección de Bienestar Universitario de la UNAL Medellín, en los grados de prejardín, jardín, transición y de primero a quinto, amplía su cobertura a hijos de trabajadores provisionales y egresados, hermanos, nietos y sobrinos de administrativos, docentes de planta, estudiantes de pregrado y posgrado y egresados.
Hijos de provisionales y egresados, hermanos, nietos y sobrinos de administrativos, docentes de planta y alumnos y graduados pueden estudiar en la Escuela UNAL por reciente decisión del Consejo de Sede que quedó en firme mediante el Acuerdo 013 de 2015. Esta determinación amplía las posibilidades que también han tenido hijos de estas mismas personas de la comunidad universitaria, incluyendo a pensionados y jubilados.
La cobertura se empezó a analizar hace más de 10 años, pues el número de estudiantes se redujo con el paso del tiempo. La capacidad de la Institución es para alrededor de 200 niños, pero actualmente hay 81, según Soreyi María Barrero Castañeda, profesional de apoyo de la Dirección de la Escuela UNAL en los procesos académicos y administrativos. La situación llevó al Consejo Directivo a generar una propuesta para la modificación del anterior acuerdo.
La nueva opción permite un espectro más amplio para la vinculación de alumnos y es el resultado de “un ejercicio juicioso” que busca la actualización normativa, identificar con claridad los tipos de familia y estudiantes a quienes se orienta la prestación del servicio, sus necesidades educativas y de atención, según Cristina Echeverri Pineda, directora de Bienestar Universitario de la UNAL Medellín, a la cual está adscrita la Escuela.
También se destaca que la nueva normativa reduce el costo de la matrícula y elimina la pensión, uno de los costos educativos que los padres de familia pagaban para el caso de los niveles educativos de preescolar, jardín y prejardín, dependiendo del poder adquisitivo. Eso, partiendo del principio de equidad: “quien gana más, paga más”, mencionó Barrero Castañeda. Otra ventaja que resalta es que los estudiantes de pregrado no costean ni la matrícula ni la pensión, solamente el seguro estudiantil.
La Escuela UNAL, con educación diferenciadora y de calidad
La Escuela UNAL se creó hace unos 45 años por iniciativa de una convención sindical que buscó educación de calidad para sus hijos. A lo largo de más de cuatro décadas se ha transformado y reflexionado sobre el modelo y el quehacer pedagógico, lo que ha permitido consolidar estrategias como “La ciudad, un aula más”, que se desarrollan mensualmente y se constituyen como salidas pedagógicas en las que se fortalecen conocimientos, contenidos que se trabajan en la Institución y que afianzan las habilidades para la vida.
Otros elementos importantes que distinguen a la Escuela UNAL son el énfasis en las artes y el sentido ambiental. Allí tienen una huerta en la que los niños aprender a sembrar y a cosechar, a manejar y aprovechar residuos mediante pacas biodigestoras y a incentivar el consumo de frutas y verduras, pues los alimentos que allí se cultivan se usan en las preparaciones del restaurante.
Una institución querida por sus egresados
Vanessa Aguilar ingresó a la Escuela UNAL en 1999 y cursó allí la primaria. De la época guarda buenos recuerdos y vínculos que aún conserva. A ella su paso por la institución la “marcó profundamente”, dice. “Allí comprendí que la escuela no se limita al aula, sino que se construye a través de experiencias y proyectos que fomentan la curiosidad, la autonomía y el trabajo colaborativo. Esa combinación entre lo académico y lo vivencial deja una huella especial para quienes hemos tenido la oportunidad de adquirir una formación sólida, humana y consciente”.
Es por eso que, como egresada, se alegra ante la ventaja que le representa el hecho de que sus hijos puedan estudiar en la Escuela UNAL que ella describe como un lugar cálido, comprometido y de valores: “Verlos recorrer los mismos espacios donde yo aprendí, pero ahora como mamá, es algo muy bonito y significativo”.
La sensación de Joaquín Uribe Ceballos es similar. Él, egresado de la Escuela UNAL y actual auxiliar administrativo en la UNAL Medellín, vivió situaciones particulares que le sirvieron para hacerse más sensible, pues cuenta: “A mí me tocó estudiar cuando la Escuela no tenía sede propia, la compartíamos con una de San Germán. Entonces, cuando se desbordaba la quebrada La Iguaná, nos tocaba venirnos para la Universidad o buscar otros sitios, porque se les daba albergue a los damnificados. Es ahí cuando se empiezan a ampliar mucho los horizontes, de notar que hay situaciones que nos hacen mover fibras y, fuera de eso, también aprovechamos y conocíamos un poco más de la Universidad”.
Para él, como padre de familia y egresado, la formación en la Escuela UNAL es la garantía del disfrute de los niños y del aprendizaje desde lo esencial, pues considera que no se trata de hacer muchas tareas, sino de mantenerse “enfocado” con actividades, de “aprender haciendo”.
El método de la Escuela UNAL, destaca, es “distinto y gracias a eso se forman personas más sensibles, más críticas, un poco más curiosas y abiertas”. Uno de sus deseos es que la Institución ofrezca más niveles educativos. De acuerdo con Echeverri Pineda, directora de Bienestar Universitario, el nuevo Acuerdo posibilita “abrir las puertas para ser una gran alternativa de formación y red de apoyo, garantizar el principio de equidad, inclusión, calidad educativa y de costos educativos asequibles”. Además, encamina el fortalecimiento de la institución para proyectar la continuidad educativa en el ciclo de básica secundaria y media.
(FIN/KGG)
10 de noviembre de 2025



