¿Qué papel puede desempeñar la agroecología en la transformación de los territorios urbanos marcados por el desplazamiento y la vulnerabilidad? Esta pregunta orientó la investigación de maestría De las semillas al bosque: Agroecología y reconfiguración territorial del borde rural-urbano en la Comuna 8 de Medellín de Isabela Coronado Magalhaes.
Coronado es arquitecta y estudiante de la Maestría en Estudios Urbanos y Regionales de la Facultad de Arquitectura de la UNAL Medellín. Su trabajo explora cómo las prácticas agroecológicas han contribuido a la construcción de alternativas territoriales y comunitarias en el borde rural-urbano de la zona centro-oriental de Medellín.
La investigación aborda la agroecología una forma de producción territorial que articula conocimientos populares, relaciones comunitarias, estrategias de permanencia y mecanismos de resistencia frente a diferentes formas de despojo.

La investigación se llevó a cabo con habitantes de Villa Hermosa, Comuna 8 de Medellín. Portada: Comunicaciones Facultad de Arquitectura.
Una tesis laureada
El 3 de junio pasado, la arquitecta e investigadora sustentó su tesis para optar al título de la Maestría en Estudios Urbanos y Regionales de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín.
Su investigación fue dirigida por el profesor Jhon Muñoz, quien acompañó este proceso académico desde los años de formación de Coronado en el pregrado de Arquitectura. Luego de la sustentación, el jurado otorgó al trabajo la distinción laureada, uno de los máximos reconocimientos académicos de la Universidad, que será entregado oficialmente en la próxima ceremonia de grados.
La investigación se desarrolló en el borde rural-urbano de la comuna 8, un territorio marcado por procesos históricos de desplazamiento forzado, urbanización informal y disputas por el uso y control de la tierra. Allí, en sectores como El Faro, El Pacífico, Pinares de Oriente y Villa Turbay, una red de huerteros y huerteras, organizaciones sociales y colectivos agroecológicos ha construido alternativas comunitarias para habitar, producir alimentos y fortalecer el tejido social.
El estudio analiza cómo la praxis agroecológica ha contribuido a reconfigurar territorialmente estos espacios entre 2007 y 2024. Más allá de comprender la agroecología como una práctica agrícola, la investigación la aborda como una forma de producción territorial que articula conocimientos populares, relaciones comunitarias, estrategias de permanencia y mecanismos de resistencia frente a formas de despojo.
Una tesis laureada

“La investigación estudia cómo se producen los territorios urbanos en contextos de vulnerabilidad y desplazamiento, y cómo la agroecología emerge como una herramienta para construir y defender esos territorios”, explicó Coronado. En este escenario convergen múltiples tensiones entre los proyectos comunitarios, las políticas de ordenamiento territorial y las dinámicas asociadas a mercados paralelos de tierras y actores que disputan la apropiación del espacio.
Investigar desde el territorio
Uno de los aspectos más relevantes de la investigación fue su apuesta metodológica. El trabajo se fundamentó en la epistemología crítica latinoamericana y en el configuracionismo desarrollado por el sociólogo mexicano Enrique de la
Garza Toledo. Desde esta perspectiva, la investigación se construyó mediante el método Concreto–Abstracto–Concreto (CAC), una estrategia de producción de conocimiento que parte de la realidad vivida por las comunidades, avanza hacia la construcción teórica de categorías explicativas y posteriormente regresa a la realidad para interpretarla.
A diferencia de enfoques que aplican conceptos previamente definidos sobre los territorios, el método CAC busca que las categorías emerjan de la experiencia concreta de quienes habitan los espacios estudiados. En este caso, ello implicó acompañar la red agroecológica de la Comuna 8, sistematizar sus experiencias históricas y construir colectivamente herramientas de análisis capaces de explicar las transformaciones territoriales observadas.
En este proceso, “el territorio fue simultáneamente objeto de análisis y sujeto productor de conocimiento”, señaló la investigadora.
Agroecología como resistencia y construcción territorial
Entre los principales hallazgos estuvieron tres configuraciones territoriales que permiten comprender la manera de relacionarse con el territorio, los sistemas de conocimiento popular y la práctica agroecológica han operado como fuerzas estabilizadoras frente a procesos de despojo y a formas hegemónicas de ordenamiento territorial.

Foto: cortesía.
Los resultados muestran que la producción de alimentos, el intercambio de semillas, la organización comunitaria y las prácticas de cuidado del territorio no solo generan beneficios alimentarios o ambientales, sino que también producen formas alternativas de habitar y construir ciudad.
Para las comunidades participantes, el proceso investigativo representó además una oportunidad de fortalecer espacios colectivos y visibilizar el impacto que las prácticas agroecológicas tienen en la construcción del tejido territorial.Para la academia, el estudio aporta una articulación novedosa entre los estudios urbano-regionales, la agroecología y la epistemología crítica latinoamericana, demostrando que la teoría también puede surgir de la vida cotidiana y de las experiencias organizativas de los territorios.
Un camino que comenzó en el pregrado
La investigación de maestría tiene sus raíces en el trabajo de grado que Coronado desarrolló como estudiante de Arquitectura, titulado Agroecología en la construcción social del hábitat popular: una experiencia participativa con Pinares de Oriente, Medellín.
En aquel proyecto, centrado en la escala barrial, la investigadora trabajó junto a una comunidad conformada principalmente por mujeres víctimas del conflicto sociopolítico, quienes encontraron en la agroecología una herramienta para enfrentar problemáticas alimentarias, ambientales y sociales.

Foto: Cortesía.
Una nueva manera de comprender el territorio
Para Coronado, la formación en la Maestría en Estudios Urbanos y Regionales transformó profundamente su manera de entender el ejercicio profesional.
“Vengo de la arquitectura, una disciplina que suele priorizar el objeto de diseño y construcción. La maestría me permitió comprender el territorio como una construcción social, política y epistémica, y situar mi práctica profesional dentro de esa complejidad”, afirmó la investigadora.

Foto: Cortesía.
Entre sus proyecciones se encuentra la publicación de los hallazgos en escenarios académicos y espacios de diálogo con movimientos agroecológicos latinoamericanos, con el propósito de ampliar la conversación sobre los aprendizajes construidos desde los bordes urbanos de ciudades receptoras de población desplazada.
El reconocimiento con la distinción laureada constituye, además, una valoración del rigor académico, la pertinencia social y el aporte teórico de una investigación que demuestra cómo la producción de conocimiento puede construirse de manera colectiva junto a las comunidades y contribuir a comprender las complejas transformaciones territoriales de la ciudad contemporánea.
Mientras tanto, Coronado se encuentra vinculada a nuevos proyectos de investigación y espera retomar próximamente actividades de docencia en la Facultad de Arquitectura desde el Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica (PEAMA), continuando una trayectoria académica que evidencia el potencial de la investigación para fortalecer los vínculos entre universidad, territorio y comunidad.
Comunicaciones, Facultad de Arquitectura
09 de junio de 2026
