
Imagen: ECMWF Control Forecast
2024 fue el año más caluroso del que se tiene constancia. El “logro” se le atribuye a la combinación de un episodio de El Niño y el cambio climático causado por la actividad humana. Y aunque, no hay evidencia suficiente para decir que uno incide directamente en el otro, sí puede amplificar sus consecuencias.
El Niño, que en realidad pertenece a un fenómeno más grande llamado ENSO, regresa este año de nuevo al planeta. Ningún Niño es igual a otro y el que, según la evidencia científica, tiene un 82 % de probabilidad de llegar al país en junio no será moderado, sino que sus efectos podrían ser “fuertes o muy fuertes”.
Según los pronósticos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en el próximo trimestre: “predominarán en casi todo el planeta temperaturas de la superficie terrestre superiores a lo normal”.
La OMM no habla del Súper Niño: el término no se encuentra en sus clasificaciones. Sin embargo, en su actualización de mayo, el Climate Prediction Center estimó 35 % de probabilidades de que se convierta en un Súper Niño. Sería el más fuerte desde 1877 y la temperatura a 2026 podría aumentar más de 3 °C.
Desde que se tiene registro, el Súper Niño solo ha ocurrido tres veces en el mundo: en 1982-83, 1997-98 y 2015-16. Ese último dejó en Sudamérica más de 460 víctimas y generó daños por 2.000 millones de dólares. Por eso, este año en Colombia, el riesgo de olas de calor, sequías, aumento de incendios forestales, mayor presencia de vectores y estrés hídrico, podrían poner en jaque los ecosistemas y las comunidades —en mayor medida las más vulnerables—.
El agua, tan necesaria para la vida y la subsistencia, podría empezar a escasear por la consecuencia de fenómenos climáticos para los que el planeta tiene cada vez más formas de mitigación propias.
Armando Javier Gómez Montes, ingeniero ambiental y magíster en Estudios Urbanos Regionales de la UNAL Medellín, cuenta con experiencia en la elaboración de planes de ordenamiento territorial, y temas relacionados a la adaptación al cambio climático y la seguridad hídrica. Aquí una conversación que ayuda a entender estos conceptos y nuestro papel frente a estos fenómenos.
En palabras sencillas: ¿Qué es el fenómeno de El Niño?
Técnicamente se llama el fenómeno ENSO. En palabras muy simples es como un calentamiento del océano Pacífico que implica cambios en diferentes zonas del planeta. Los casos más puntuales para nuestras latitudes son, por ejemplo, un evento de sequía muy prolongado con muchos impactos. Pero para el caso de Perú aumentan las lluvias. Entonces, nada más en el cruce de un mar a otro, como para ponerlo en esos términos, ya hay un contraste de cómo se expresa esa variación en la temperatura del océano.
La Organización Meteorológica Mundial evita el término Súper Niño, pero esa calificación ya se extendió. ¿Qué cambios ocurren para que El Niño “ordinario” se convierta en súper?
Lo que ocurre es que el calentamiento que se está dando sobre el Pacífico es mucho más anormal que otras veces donde se había dado el fenómeno. La última vez que se registró algo parecido fue en 1800, o sea, hace bastante tiempo. El fenómeno de El Niño, el ENSO, es un fenómeno natural que hace parte de la variabilidad climática para este planeta y que este en específico se está dando con unas características muy particulares que implica una advertencia: ¡Uy, está calentándose demasiado! Si con calentamientos anteriores hemos tenido impactos en términos del sector energético, por ejemplo, o la disponibilidad de agua para poblaciones y para las ciudades, ¿qué puede pasar si tenemos un fenómeno que a priori uno pensaría que aumentaría más las temperaturas y dejaría, por ejemplo, al país sin una época de lluvias mucho más constante?
En este caso primaría la sequía. Entonces, el Súper Niño sería una especie de advertencia que, si bien algunas veces los medios lo utilizan como para generar el clickbait, también se refiere a un calentamiento muy anormal.
Las investigaciones señalan que 2024 fue el año más caluroso de la historia debido a una combinación de El Niño y el cambio climático.¿El cambio climático es el culpable de que estos fenómenos sean más destructivos o cómo entender la relación entre ambos?
Hay que diferenciar dos cosas:
Un cambio climático es cuando las personas que estudian el tema del clima identifican que en un periodo muy largo, dígase 30, 40 años, entre comparaciones se evidencia que hay un aumento de disminución de la temperatura y eso es muy difícil que vuelva a un estado inicial. Me explico, hicimos una medición en el 81, lo volvimos a hacer en el 2020, por ejemplo, hubo un aumento y es muy difícil que volvamos a la temperatura del 81, porque habrá que cambiar muchas cosas. Entonces, digamos que ya tenemos un clima predominante, un nuevo estándar de temperatura, ya sea mayor o menor.
Por otro lado, el fenómeno de El Niño es algo que se denomina variabilidad climática, que como comentaba antes es un fenómeno natural. Eso se ha dado toda la vida, el cambio climático también, no quiero desconocer eso, el cambio climático es un fenómeno natural del planeta, sino que los estudios plantean que hay cierta incidencia de la actividad humana en acelerar el proceso. Entonces, la variación climática también es un fenómeno natural que está expresado en ese caso por el ENSO: El Niño o La Niña.
Cuando yo cambio, digamos, un estándar de la temperatura predominante, eso incide en estas variabilidades climáticas. Puedo tener fenómenos de El Niño mucho más abruptos, con mayores temperaturas o fenómenos en La Niña con temporadas de lluvia mucho más prolongadas. El mundo estaba acostumbrado a que esos fenómenos se turnaran, pero ahora, básicamente, puede pasar de una niña a una niña y después pasar un fenómeno de El Niño más extenso y es un poco más difícil de saber cuándo van a pasar. Es mucho más complejo en términos de cómo va a actuar la población respecto a esos cambios, ya sea en la producción de alimentos cuando cultivo ciertas cosas que necesiten esas temporadas de lluvia o temporadas más secas. Esa es la relación.
¿Cuáles pueden ser las consecuencias de El Niño exacerbado por el cambio climático para la seguridad hídrica del país?
En seguridad hídrica, entendiendo como la disponibilidad y acceso de agua en cantidad y calidad suficiente para cubrir la demanda de la sociedad en un territorio y período determinado esta disponibilidad depende de que los ecosistemas tengan agua suficiente para funcionar, ya que son ellos quienes la regulan y proveen. Básicamente si tenemos un evento donde hay sequía, eso pone en jaque aquellos sistemas que ya están implementados para suplir la demanda de agua.
En el caso de Medellín, afortunadamente, tenemos dos puntos muy importantes, que entiendo no tienen tanto problema en términos de que haya un evento de sequía, que es el caso de Río Grande, alimentado por el páramo de Belmira o el caso de el embalse La Fe, por la reserva que está alrededor. Caso contrario a Bogotá, que se suple del páramo y que ese páramo requiere una dinámica climática. Eso está relacionado con los Ríos Voladores que permiten que haya suficiente agua para suplir la demanda de una ciudad de 8 millones de habitantes.
En términos de seguridad hídrica, si uno quiere poner esos términos, va a haber un evento de sequía donde tal vez esos sistemas que abastecen de agua algunas ciudades o pueblos se pongan en jaque. Ahí es donde comienza a aparecer la pregunta ¿qué vamos a hacer, dónde vamos a sacar el agua para seguir teniendo una continuidad y que, digamos, las medidas de adaptación no recaigan sobre el usuario que somos nosotros? Y con esa medida me refiero a quitar el agua 2 horas al día, porque no hay suficiente.
Respeto al agua y a El Niño, se habla de estrés hídrico, ¿qué quiere decir?
Básicamente los ecosistemas son los que nos proveen a nosotros del recurso agua. Si yo aumento o tengo una periodo de sequía, el ecosistema intenta regularse bajo esas nuevas condiciones climáticas, que en este caso es: no hay agua. El ecosistema tiene su sistema para adaptarse, pero si está muy intervenido aumenta la probabilidad de que sufra estrés hídrico, porque no tiene tanta capacidad de regulación respecto a ese tipo de eventos. Y ahí, sí nosotros utilizamos ese ecosistema para proveernos de agua, ese estrés hídrico nos afecta directamente.
Respeto al agua y a El Niño, se habla de estrés hídrico, ¿qué quiere decir? Usted es magíster en estudios urbanos regionales de la UNAL Medellín y ha trabajado en planes de ordenamiento territorial,¿cómo se gestiona el territorio y qué se debe tener para que sea resistente al Super Niño?
La planeación digamos es como muy prospectiva en ese sentido, uno planifica para solucionar temas a futuro, para decidir dónde construir cosas, cómo se va a construir. El tema ambiental está, por lo pronto, en la figura de la estructura ecológica principal, que es la que permite que un municipio tenga esa estructura ecológica básica para entregar esos servicios ecosistémicos. De ahí se deriva la existencia de un ecosistema sano: tengo unos servicios ecosistémicos de calidad y por tanto tengo mayor posibilidad de que esa población tenga menos impactos respecto a eventos de El Niño. Esa es la figura que tiene la planificación en términos de esa gestión de los ecosistemas, en relación con fenómenos asociados a la sequía.
En sus investigaciones usted menciona algo llamativo y es que la mayoría de los problemas ambientales y de escasez en Antioquia no son culpa exclusiva del clima, sino de cómo usamos el suelo y gestionamos los recursos.¿Cómo entender esa gestión del agua?
Un ejemplo puede ser el cañón del Cauca, es una zona asociada a bosques secos tropicales y que tiene sus limitantes hídricas. Sin embargo, es la zona del departamento donde se ha desarrollado todo el tema de turismo. No estoy diciendo que el turismo sea incompatible, quiero ponerlo de ejemplo porque es un caso particular, donde el turismo básicamente son piscinas. Entonces, claro, aumenta la demanda de agua en una zona donde no hay casi agua. El papel ahí sería de los municipios: ¿cómo hago para seguir teniendo turismo? Pero que tampoco ponga en jaque la disponibilidad de agua para otras poblaciones que no necesariamente están asociadas al turismo. Hay otras zonas del departamento donde eso no es tan sencillo, por ejemplo, Urabá, donde la cantidad de agua que se encuentra en las aguas superficiales (ríos, quebradas, arroyos) es muy poca en comparación con la demanda que puede tener respecto al turismo. Conocer cuánta agua hay es el dato principal, tampoco ponernos a explotar sin saber, porque es un recurso mucho más difícil de extraer para una persona común.
¿Qué es exactamente adaptarse al cambio climático en la vida real?
La adaptación es un ajuste al estado actual de un sistema en respuesta a nuevas condiciones como por ejemplo, cambio en las temperaturas y la precipitación, que altera su funcionamiento. Aunque la definición suele enfocarse en cómo nos adaptamos los humanos, los ecosistemas también lo hacen de forma natural. Cómo me adapto: por medio de acciones que permiten realizar ese ajuste; por ejemplo, modificar prácticas de producción, restaurar ecosistemas, construcción de infraestructura adecuada, etc. El nivel de ajuste requerido dependerá de las nuevas condiciones, por ejemplo, implementar un sistema de riego más eficiente, o cambiar por completo un cultivo porque las temperaturas ya no lo permiten o porque aparece una plaga que lo vuelve poco rentable. Para mí adaptarse al cambio climático es tener prácticas y medidas que me permitan continuar lo que más se pueda con la actividad que yo tenía. Hay algunos casos donde eso simplemente ya no es posible, me explico: Yo cultivaba manzanas y aumentó la temperatura y en ese piso térmico ya no dan. Mi opción es: o cambio de producto o ya se acabó todo. Lo que uno quisiera al principio es plantear soluciones para que la manzana se siga dando, dadas las condiciones, pero si ya la manzana no da, ya eso es algo que se tiene que aceptar y cambiar el cultivo en ese caso. Para mí la adaptación es toda esa amalgama de medidas, de acciones que uno puede tener para adaptarse a ese cambio del clima y que permitan, entre lo que uno más pueda, continuar con las mismas actividades que uno tenía.
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A propósito del tema los invitamos a participar en el webinar ¿Cómo enfrentar los efectos del Cambio Climático?, organizado por la Facultad de Arquitectura el próximo 10 de junio en el canal de YouTube @arquitecturaunalmed o en el link: https://meet.google.com/kfh-wsas-zxk

09 de junio de 2026
