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“No se ve la condenada, se ve sí cuando pica, y hay una que es culiblanca y otra que es culirrojita (…) A su tarea destructora no hay uña que se resista ni dedo que no se pare, colchón que no vuelva trizas”. Son estrofas de una canción sobre la nigua, un insecto y tipo de ácaro que le da nombre a un bambuco cantando por el Dueto Moncada, de autoría de Bernardo Gutiérrez y compuesto por Bernardo Arcila.

  • De las mariposas las más conocidas son las diurnas.

    De las mariposas las más conocidas son las diurnas.

  • El pintor Alberto Iriarte conocido como Mefiesto (1920-1993) plasmó insectos en sus obras. Foto: tomada de bit.ly/2N1IjQL

    El pintor Alberto Iriarte conocido como Mefiesto (1920-1993) plasmó insectos en sus obras. Foto: tomada de bit.ly/2N1IjQL

  • La artista Lucy Tejada (1920–2011) incluyó insectos en algunas de sus pinturas.

    La artista Lucy Tejada (1920–2011) incluyó insectos en algunas de sus pinturas.

  • Algunos insectos pueden ser aprovechados como alimento.

    Algunos insectos pueden ser aprovechados como alimento.

    “La nigua es casi un microbio, chiquitica, chirriquitica, pero que rasca y que rasca, que pica y repica. La nigua es casi un microbio, chiquita, chirriquitica, y qué cosa tan verraca si pica la hijueputica”, dice otra parte de la canción que tiene un toque de humor, comenta Gilberto Morales Soto, profesor pensionado de la Universidad Nacional de Colombia en Medellín.

    La de la música y los insectos es una relación muy antigua, según el académico, quien refiere estudios de los alemanes Mario Schneider y Curt Sachs, investigadores y musicólogos que analizaron cantos y danzas de comunidades primitivas de África, Asia y Europa. Así se comenzó a desarrollar la etnomúsica, de la que surgió una específicamente relacionada con los insectos: la entomusicología.

    “Los poetas, troveros, copleros, humoristas y músicos no han sido ajenos a los insectos, que les han servido para dejarnos letras tan bonitas en aires tan diversos como el tango, el blues, el bambuco, el pasillo, el torbellino, etcétera”, agrega. En la música en general, las que más aparecen son las abejas, sobre todo, al hacer analogías entre la miel y la dulzura de los labios de las mujeres.

    La música es un medio de esparcimiento, pero es útil también, incluso, para destacar a esos diminutos seres vivos que son, como menciona el profesor, indispensables para la vida de los seres humanos. Y es que “la entomología está relacionada con todas las ciencias. Habla de matemáticas, psicología, literatura. La sociedad humana depende de ellos; el hombre consume cerca de 100 alimentos de los cuales el 84% necesita ser polinizado”, explica.

    El arte, como manifestación cultural es diverso, así también son los insectos. José Iván Zuluaga Cardona, ingeniero agrónomo y entomólogo, los relaciona con la literatura, aquella con la que seres humanos tienen acercamiento desde la infancia.

    Mariposa, 
    Vagarosa 
    Rica en tinte y en donaire 
    ¿qué haces tú de rosa en rosa? 
    ¿de qué vives en el aire?

    Yo, de flores 
    Y de olores, 
    Y de espumas de la fuente, 
    Y del sol resplandeciente 
    Que me viste de colores.

    Es parte de un poema de Rafael Pombo, se llama El niño y la mariposa, y es una conversación entre ambos. El entomólogo Zuluaga Cardona, como quizás gran parte de los colombianos, lo conoció y se lo aprendió en la escuela. “Siempre fue para mí motivo de satisfacción declamarlo”, asegura. Después comprendió lo que representan los insectos y fue entonces cuando esta pieza poética tomó más significado para él.

    Pero ¿qué creen quienes no son entomólogos? ¿Qué piensa la gente del común, por ejemplo, de las mariposas? Zuluaga Cardona lo ha indagado y su percepción tras los análisis es que, por lo general, las admiran, “porque son coloridas, graciosas y bellas. También a las abejas, porque son valiosas para producir alimento y polinizar; y a las hormigas, por su organización y jerarquía, trabajo y constancia”.

    A quien también inquietaron los insectos, especialmente las mariposas amarillas, fue al Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez. Revolotearon en Cien años de Soledad, cuando precedían las apariciones de Mauricio Babilonia.

    “En el camarote sofocante, trastornada por la vibración de las paredes de hierro y por el tufo insoportable del cieno removido por la rueda del buque, Meme perdió la cuenta de los días. Había pasado mucho tiempo cuando vio la última mariposa amarilla destrozándose en las aspas del ventilador y admitió como una verdad irremediable que Mauricio Babilonia había muerto”, relata una parte del Libro.

    Los insectos han sido motivo de interés de artistas, pintores, escultores e incluso publicistas. “Algunos los ven como plagas, pero hay otros que tenemos una visión equilibrada: pasamos de la entomofobia a la entomofilia, los vemos como parte de la naturaleza; los defendemos porque muchos de ellos son controladores biológicos”, agrega Zuluaga Cardona.

    “Pero ese un plano de orden científico-técnico”, añade. El mensaje fundamental “en términos de admiración por los insectos es que se debe tener sensibilidad y consciencia de que cumplen una función, no siempre dañina sino benéfica”.

    Estas reflexiones se hicieron en una de las sesiones de la Cátedra Agraria de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL Medellín.

    (FIN/KGG)

    12 de agosto del 2019