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Análisis crítico y formulación de normas ambientales y de minería. A esos temas les pone la lupa el grupo de investigación en Política, Legislación y Gestión Ambiental y Minera de la Facultad de Minas de la UNAL Medellín. Su representante, el profesor Carlos Alberto Zárate Yepes contó, como otros colegas, el trabajo que desarrollan, durante el Primer Encuentro de Investigadores que se realizó recientemente.

  • En el Encuentro confluyeron investigadores de las cinco facultades de la Sede.

    En el Encuentro confluyeron investigadores de las cinco facultades de la Sede.

  • Investigadores de diferentes áreas se unieron para generar propuestas.

    Investigadores de diferentes áreas se unieron para generar propuestas.

  • Representantes de grupos de investigación describieron su trabajo.

    Representantes de grupos de investigación describieron su trabajo.

  • El Primer Encuentro de Investigadores es una iniciativa de la Dirección de Investigación y Extensión de la Sede.

    El Primer Encuentro de Investigadores es una iniciativa de la Dirección de Investigación y Extensión de la Sede.

    El ejercicio es parte de una estrategia de la Dirección de Investigación y Extensión para motivar el trabajo colaborativo y fomentar alianzas a fin de abordar soluciones a diferentes problemas municipales, regionales o nacionales que se plantean en las distintas convocatorias.

    “Una de las brechas que hemos reconocido es que, aunque hacemos mucha investigación, tenemos poco impacto en la sociedad”, dijo la profesora Claudia García García, directora de Investigación y Extensión de la Sede.

    En ese sentido, agrega que es “necesario involucrar, no solamente la parte técnica y científica, sino también la social para visibilizar el vínculo de la investigación en la sociedad”.

    Para Andrés Fernando Osorio Arias, profesor de la Facultad de Minas y director del Grupo de Investigación en Oceanografía e Ingeniería Costeras (Oceánicos), “es absolutamente necesario no solo ser interdisciplinares sino transdisciplinares; entender la visión del otro, tomar decisiones juntos y ayudar a que los proyectos de investigación sean mucho más efectivos”.

    Para esta ocasión el agro fue el tema que convocó tanto a investigadores de ciencias básicas como a algunos de humanidades y el grupo Oceánicos no se aleja de él, teniendo en cuenta que el 50% del territorio de Colombia es mar. Por ende, la gobernabilidad implica que se den los esfuerzos también en esa materia.

    Oceánicos, por ejemplo, ha identificado necesidades que no han sido resueltas en zonas insulares como San Andrés, donde el abastecimiento de agua potable es difícil, la energía proviene de diésel y los alimentos se deben importar.

    “Aparece entonces la posibilidad de pensar en el agua de mar como un potencial de integración. Si hay diferencias de temperatura entre el profundo, que está más o menos a 4°C y el de superficie que tiene unos 28°C, se puede usar una tecnología para generar energía o crear invernaderos y acuicultura. Así es posible empezar a pensar en el agro en zonas insulares como lugares donde podrían darse productos de desarrollo. Eso es posible extenderlo, también, por ejemplo, a La Guajira o al Pacífico, donde hay este tipo de problemas”, asegura.

    Pero en ese proceso, menciona el profesor, también deben intervenir, además de ingenieros, profesionales como biólogos, sociólogos y antropólogos, quienes pueden atender otras necesidades como las generadas por afectaciones a causa de proyectos de desarrollo como hidroeléctricas, como lo hace la Escuela de Hábitat de la Facultad de Arquitectura.

    Con respecto al agro, Itzamar Cuervo López, investigadora de la Escuela de Hábitat, considera que el posacuerdo ha contribuido a que “otras áreas del conocimiento sientan inquietud por cómo se va a producir en el campo o cómo será la reincorporación a procesos productivos, por lo que una de las necesidades es la investigación, pues por el conflicto había estado muy rezagada”.

    En el Primer Encuentro de Investigadores, dice el profesor Zárate Yepes, se encontró sinergia y lo que se percibió, por ejemplo, fue que “todos somos necesarios para análisis ambientales. Incluso se pudieron plasmar temas de interés con otros grupos de investigación para los que el trabajo tecnológico asociado a la problemática rural junto con los temas económicos y jurídicos, pueden dar posibilidad de análisis integrales”.

    A partir de las necesidades del Estado y de empresas, el Grupo G8+1, del que hacen parte nueve instituciones de educación superior incluida la UNAL Medellín, ha trazado una agenda de investigación conformada por cuatro focos y 14 líneas de trabajo. La idea, según la profesora García García, es abordarlos todos en próximos encuentros.

    (FIN/KGG)

    8 de julio del 2019