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La idea de un hombre con el cabello revolcado, vestido con bata blanca y encerrado solo en un laboratorio o en un estudio haciendo ciencia, es hoy más que nunca una realidad desvirtuada. La historia de Einstein, padre de la Teoría General de la Relatividad (1915), y Eddington, quien en 1919 confirmó la desviación de la luz a partir de presencia de masas, uno de los postulados de la Teoría, respaldó a principios del siglo XX la necesidad del trabajo colaborativo.

  • Durante esta sesión de la Cátedra Saberes con Sabor se reflexionó sobre el carácter colaborativo de la ciencia.

    Durante esta sesión de la Cátedra Saberes con Sabor se reflexionó sobre el carácter colaborativo de la ciencia.

  • Jorge Escobar Ortiz, doctor en Ciencias Sociales y Humanas con estudios en epistemología de las ciencias. Profesor del Instituto Tecnológico Metropolitano.

    Jorge Escobar Ortiz, doctor en Ciencias Sociales y Humanas con estudios en epistemología de las ciencias. Profesor del Instituto Tecnológico Metropolitano.

  • Carlos Augusto Molina, docente del pregrado de Astronomía de la Universidad de Antioquia y coordinador para Colombia de la Oficina para la Divulgación de Astronomía de la Unión Astronómica Internacional.

    Carlos Augusto Molina, docente del pregrado de Astronomía de la Universidad de Antioquia y coordinador para Colombia de la Oficina para la Divulgación de Astronomía de la Unión Astronómica Internacional.

  • Óscar Zapata Noreña, doctor en Física y profesor de la Universidad de Antioquia.

    Óscar Zapata Noreña, doctor en Física y profesor de la Universidad de Antioquia.

  • La Cátedra se realiza en el Teatro Suramericana y es de libre acceso.

    La Cátedra se realiza en el Teatro Suramericana y es de libre acceso.

    “Esa idea del sabio que podría construir el saber en solitario se perdió. El conocimiento simplemente explotó y hoy por hoy las colaboraciones internacionales nos permiten dialogar, comparar puntos de vista e incluso financiar iniciativas que no serían posibles con recursos propios o de un gobierno”, expresa el profesor Carlos Molina, magíster en Astronomía.

    Ejemplos como la consecución de la primera fotografía de un agujero negro; el descubrimiento del Bosón de Higgs, que llegó a vincular a más de seis mil investigadores de diferentes ramas del conocimiento; el proyecto internacional Dark Energy Survey que vincula a más de 20 instituciones para indagar sobre la energía oscura; la construcción del telescopio milimétrico ALMA, entre muchos otros, dan validez a la necesidad actual de hacer alianzas científicas estratégicas.

    Si bien es cierto que cada vez la ciencia se hace más en conjunto que en solitario, para el profesor Jorge Escobar Ortiz, doctor en Ciencias Sociales y Humanas, también es claro que al respecto se presentan dos situaciones: una es el asunto del ideal de disipar las fronteras y que, en efecto, se conformen equipos que colaboren entre sí incluso de diferentes nacionalidades.

    La otra, es que no se puede olvidar que hay realidades que tienen que ver con la dimensión política de la ciencia y hacen que sí tenga nacionalidades e intereses particulares. “Eso lleva a que, por ejemplo, una forma de investigación que se esté desarrollando en un país como Estados Unidos no se comparta en aras de la seguridad nacional”, precisa Escobar.

    Para el experto, las necesidades y las agendas políticas de cada país son determinantes. Al respecto el profesor Molina sostiene que, en el caso de Colombia, hay intereses impuestos desde perspectivas internacionales. “Lo que debemos hacer es preguntarnos cuáles son nuestros problemas de base a resolver con más urgencia. Por ejemplo, tenemos problemas de saneamiento básico en muchos territorios, de comunicación, de resolución de conflictos; de ahí que la inversión en ciencias, incluidas por supuesto las sociales, es tan importante”.

    En cuanto al papel de las ciencias sociales y humanas en el contexto general del conocimiento, el profesor Escobar señala que estas siempre han conversado con las exactas y naturales y se han influenciado mutuamente. El asunto, añade, “es que a veces la conversación se pone en términos de que una se subordina a la otra, cuando simplemente son áreas diferentes del conocimiento que pueden trabajar juntas, se habla entonces de aproximaciones interdisciplinares que dan una visión más amplia de las problemáticas y las soluciones”.

    En el mismo orden, indica que el reto contemporáneo de los científicos sociales es demostrar que las ciencias sociales y humanas son relevantes y necesarias hoy. A propósito, Molina aclara que en su orden las exactas y naturales dependen cada vez más del contexto, el cual se ofrece como un escenario fructífero para las humanidades, y que “para construir ciencia con sentido social, vinculada a una comunidad y pensada desde una estructura ética y filosófica, es imprescindible el diálogo permanente entre saberes”.

    La observación en la validación de teorías

    En 1919 Eddington validó uno de los postulados de la Teoría General de la Relatividad propuesta por Einstein gracias a la observación. A esa, señala el profesor Óscar Zapata Noreña, doctor en Física, se han ido sumando otras.

    “La Teoría también predice que hay dilatación temporal y en 1964 se observó que un reloj alrededor de la Tierra viaja más lento que uno en la superficie terrestre. Predice las ondas gravitacionales que en 1974 se observaron indirectamente y en 2015 de manera directa. Predice agujeros negros y este año tuvimos la primara imagen de un agujero negro. En fin, la Teoría ha pasado diferentes pruebas que la siguen validando científicamente”, explica Zapata Noreña.

    Sobre la importancia de la observación para darle peso al componente teórico de la ciencia, Carlos Molina apunta que ahora es cuando la evidencia debe ser tomada como relevante. “Vivimos en el mundo de las fake news y en un contexto en el que toda la información es volátil y pocos discuten más allá del titular; se vuelve elemental, entonces, la validación a través de la experimentación, la observación y la suma de indicios para que cualquier afirmación sobre la realidad tenga peso”.

    La observación científica, aclara Jorge Escobar Ortiz, es un asunto más complejo de lo que se cree y pocas veces resulta evidente, “generalmente incluye a una variedad de personas que producen un resultado el cual se acepta como tal”. Eso, agrega, vuelve la situación a la idea inicial de que la ciencia se hace en colaboración y no en solitario.

    Estas observaciones se dieron durante una de las sesiones de la Cátedra Saberes con Sabor. Los próximos encuentros, que se llevan a cabo en el escenario del Teatro Suramericana, serán el 14 de junio: “La respuesta inmune es agridulce ¿Qué sabemos de ella?”, a cargo del profesor Luis Fernando García; y el 28 de junio: “Cómo ver lo invisible en una imagen”, con la profesora Ana Cristina Vélez.

    (FIN/CST)

    5 de junio del 2019