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Entre muchos hay dos recuerdos que atesora con empeño: uno, la primera clase que dictó. Cursaba décimo grado en el Liceo Fernando Vélez de Bello cuando le enseñó productos notables, ecuaciones y otros conceptos a una joven que quería ser enfermera y debía prepararse en el componente de matemáticas para rendir en el examen de una institución superior pública; su primera pupila pasó a la Universidad.

  • John Muñoz Echavarría es profesor de la Facultad de Arquitectura desde hace 22 años.

    John Muñoz Echavarría es profesor de la Facultad de Arquitectura desde hace 22 años.

  • Para él, ser profesor es conducir la impronta de una sociedad.

    Para él, ser profesor es conducir la impronta de una sociedad.

  • En las Distinciones Académicas del 2018 el Consejo de Sede galardonó al profesor Muñoz Echavarría en la categoría Excelencia Académica.

    En las Distinciones Académicas del 2018 el Consejo de Sede galardonó al profesor Muñoz Echavarría en la categoría Excelencia Académica.

  • John Muñoz Echavarría concibe la enseñanza como una vocación.

    John Muñoz Echavarría concibe la enseñanza como una vocación.

  • Su nieta Antonia es la responsable del modelo pedagógico Colegio Toñita. Foto cortesía.

    Su nieta Antonia es la responsable del modelo pedagógico Colegio Toñita. Foto cortesía.

     

    El otro, es el del maestro que lo marcó: Luis Cano, su profe de Español y quien le permitía leer los libros de su biblioteca personal: era la década de los 60 y había gran influencia del existencialismo, así que fueron Camus, Sartre, Heidegger e, incluso, Bachelard, quienes marcaron su época de bachiller.

    Desde siempre John Muñoz Echavarría, docente de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia en Medellín hace 22 años, mostró un marcado interés por enseñar y a ello ha consagrado mayoritariamente su proyecto de vida, tal vez por eso su proceso de formación es tan diverso.

    Estudió sociología en la Universidad Autónoma Latinoamericana, hace 40 años, animado por un propósito claro: hijo de una familia enfocada hacia la solidaridad y el aspecto comunitario, se decantó por un campo que, para él, tal vez desde la inocencia, representaba “ayudar a la gente y trabajar con y por los otros” Y, aunque la Sociología va más allá de esa idea, el profe asegura que elegir esa rama del conocimiento, en una época en la que muchos querían ser abogados, médicos o ingenieros, le abrió otros panoramas.

    De la Sociología pasó a licenciarse en educación, desde entonces se visualizaba como profesor, después se especializó en Administración, área en la que también hizo maestría, y más adelante en Docencia Universitaria. Años más tarde, ya como profesor de la U.N. también se especializó en Teoría y Métodos de la Investigación Social y en Planeación Urbano Regional, esta última lo llevó a la Maestría en Estudios Urbano Regionales.

    Ese bagaje tan diverso de conocimiento le ha permitido al profesor John encaminar su actividad docente, y no solo la universitaria, hacia algo que para él es fundamental: “participar en la orientación de una sociedad; en última instancia, las sociedades se definen por los valores que desde el punto de vista de la enseñanza se logren acumular”, argumenta.

    Antes de ser profesor en la U.N. fue catedrático en otras universidades: la de Antioquia, la de Medellín y la Eafit; y mucho más atrás, también tuvo experiencias como docente en educación media, para él, “hermosas y de mucho crecimiento”.

    Cuando era estudiante de grado once saldó las horas de alfabetización o labor social como profesor en escuelas de Bello, luego, a comienzos de la década del 70 encantado por el ejercicio de la enseñanza, trabajó ad honorem en el Liceo Caribe; y después en el Colegio Alcaravanes, una experiencia “fundante”.

    “Yo estuve 14 años en el Colegio Alcaravanes, donde desarrollamos una experiencia alrededor del constructivismo en formación de niños, contamos con el apoyo del profesor Carlos Gaviria y su esposa María Cristina Gómez, y produjimos una metodología de enseñanza y el aprendizaje fundamentada en el planteamiento de la libertad de pensamiento y el ejercicio de la diferencia”.

    De aquella experiencia recuerda con cariño haber logrado que la mayoría de los estudiantes de un colegio sin experiencia en pruebas del Icfes ni universitarias que se presentaron a la universidad pública, pasaran. “Ese fue un impacto enorme porque probó que un modelo fundamentado en el respeto, la libertad y construcción de la norma por parte de los muchachos podía funcionar y aportar a la sociedad”.

    Ahora, bien su contacto con la Universidad Nacional de Colombia se remonta a mediados de la década de los 90, aunque para él la U.N. siempre había sido referencia. “Yo Ingresé como docente mediante una convocatoria pública para desarrollar el ejercicio en la Escuela de Construcción que buscaba vincular profesores en el campo de la gestión, yo venía de esa actividad en organizaciones, pero siempre en contacto con la academia”, cuenta.

    La pregunta ¿cómo termina un sociólogo enseñando en una Escuela de Construcción?, se la ha planteado muchas veces. Y siempre llega a la misma conclusión, más que la cuestión en sí misma, lo realmente importante es lo que esa oportunidad le ha permitido: ampliar el nivel de formación, “es decir, de dialogar y de conducir un curso desde la adaptación y desde una visión interdisciplinaria de la enseñanza porque, justamente, uno de los problemas actuales es el del pensamiento unidisciplinar: hoy ningún fenómeno se puede mirar desde una sola área, es fundamental la interdisciplina”, afirma.

    De hecho, aunque empezó en la Escuela de Construcción y desde la actividad de gestión, poco a poco y gracias al sustrato teórico y vivencial acumulado, fue avanzando en el campo hasta aportar también a la formación desde las escuelas de Planeación Urbano Regional y del Hábitat.

    John Muñoz Echavarría mira la enseñanza no desde el oficio sino desde la profesión, por eso, más allá de sus títulos, su esencia es la de ser profesor y al respecto destaca que la docencia le ha dado gran gozo interior: “he podido realizar un proyecto personal de servicio y construcción de país que para mí es fundamental. No busco un quehacer que no esté enmarcado dentro de una perspectiva de construcción social y de país, ahí está para mí la satisfacción, es más, ese es mi proyecto de vida y por tanto todos los linderos están ahí”.

    Tan cierto es lo que dice que, en su tiempo libre, además de actividades como la caminería; la música: Jazz, sobre todo; el deporte; la lectura de la obra de Cortázar, uno de sus autores preferidos; el fútbol desde la posición de hincha y disfrutar de la familia, se complace también con seguir pensando la profesión de la enseñanza.

    “Yo he hecho una aplicación de las propuestas académico-pedagógicas en los hijos y en mi nieta, incluso para experimentar monté dos colegios, uno con un hijo que se llama Colegio Alejín y otro con la nieta que se llama Colegio Toñita”, cuenta.

    La experiencia del Colegio Toñita, que viene desarrollando hace unos siete años, tiene un propósito: reflexionar sobre cómo se forman los niños en la época actual “y aspiro conformar una estrategia estilo Piaget, que trabajaba con sus sobrinos, para desarrollar unos textos de formación de niños en la época actual”. Para el profe, además, es primordial la necesidad de contactar la enseñanza desde la básica primaria hasta la universitaria con miras a construir un gran proyecto pedagógico, eso, comenta, “me ocupa gran parte del tiempo”.

    El recuerdo de su primer maestro y de su primera lección como profesor, hace unos 45 años, más la experiencia de décadas lo autorizan a extender un mensaje a los jóvenes que quieren dedicarse a la docencia en el que destaca la necesidad vital de mantener la pasión y el interés por aportar al proyecto de nación.

    “Más allá de la formación académica e investigativa, la relación con la profesión desde el entusiasmo es fundamental porque nosotros tenemos una responsabilidad: formar a la juventud colombiana y ello empieza por el espíritu de guía y enseñanza. Así como un niño se levanta, se levantará un hombre”, concluye.

    (FIN/CST)

    17 de mayo del 2019