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500 kilogramos, es decir media tonelada de residuos orgánicos se generan cada día en los restaurantes del Campus El Volador de la Universidad Nacional de Colombia en Medellín. Residuos que pueden verse como un problema o como una oportunidad, que es precisamente lo que busca un proyecto piloto para producir abono orgánico.

  • Las universidades que conforman el G8 son: U de A, U de M, Eafit, EIA, La Salllista, CES, UPB y U.N.en Medellín. Delegados de dichas instituciones visitaron la Sede.

    Las universidades que conforman el G8 son: U de A, U de M, Eafit, EIA, La Salllista, CES, UPB y U.N.en Medellín. Delegados de dichas instituciones visitaron la Sede.

  • Los compostadores requieren de temperaturas específicas.

    Los compostadores requieren de temperaturas específicas.

  • El vermifiltro es un sistema que resultó de una tesis de doctorado.

    El vermifiltro es un sistema que resultó de una tesis de doctorado.

  • Para mejorar su calidad al abono se le ponen aditivos como el aserrín.

    Para mejorar su calidad al abono se le ponen aditivos como el aserrín.

    Con ese propósito se construyó una planta de compostaje que incluso recibió recientemente la visita de representantes de algunas instituciones del G8 que quieren conocer el proceso comenzado a mediados de marzo, con la idea de ver si se puede replicar en otras instituciones.

    Se trata de un proceso de elaboración que inicia con la recolección de los residuos orgánicos en las cafeterías de la Universidad para llevarlos luego a la zona de compostaje en donde los operarios los cuelan para disminuir la humedad.

    Los sólidos se revuelven con un inóculo, aditivos como el aserrín y algunas fuentes de nitrógeno y fósforo. La mezcla se lleva a composteras, que son reactores con un sistema de aireación donde se dejan los residuos durante 35 días en los que alcanzan temperaturas de hasta 70°C. Luego pasa a una fase de maduración, por lo que se trasladan a la zona de almacenamiento.

    Los lixiviados resultantes del proceso de colado pasan al vermifiltro, una tecnología que resultó de una tesis de doctorado en Ingeniería – Recursos Hidráulicos con la que se ha logrado descontaminar el agua hasta en un 60%. Tiene capas de arena, piedras, compost y lombrices rojas californianas (Eisenia foetida), que contribuyen a reducir la carga orgánica. La capacidad de tratamiento es de 1m3/día y el compost que se produce se usa como abono en el Campus.

    La importancia del proceso, según María Catalina Trejos Delgado, profesional de apoyo de la Oficina de Gestión Ambiental de la Sede, es que “desde la Universidad le estamos apostando a la sostenibilidad. Debemos ser responsables de los residuos que generamos, darles otros usos y ser amigables con el medioambiente”.

    Apreciaciones

    No todas las universidades del G8 tienen sistemas de compostaje consolidado, pero sí cuentan con iniciativas que buscan propender por el aprovechamiento de residuos. Algunas de las interesadas en alternativas de ese tipo son las universidades de Medellín, de Antioquia y EIA.

    De esa última institución el asistente a la visita técnica fue Daniel Valencia, analista de Planeación y Direccionamiento Estratégico, área desde la cual se trabajan temas ambientales y de sostenibilidad que actualmente reestructuran en esa institución.

    Estar al tanto de la manera en cómo se gestionan y se manejan las estrategias de aprovechamiento de residuos en las universidades es una forma de retroalimentación, teniendo en cuenta que aquellas que las implementan utilizan varios mecanismos.

    “Conocer las diferentes experiencias nos sirven de insumo para conocer con qué cantidades se trabajan en el área de residuos, y así podamos aplicar la mejor”, dice. Sobre la planta de compostaje de la Sede cree que “está bien pensada, diseñada y da cuenta del gran interés de la Universidad por el tema”.

    Los residuos orgánicos representan una dificultad para ciudades grandes, medianas y pequeñas a la que se le debe buscar solución, según Luis Fernando Tirado Gallego, coordinador del Semillero de Investigaciones ambientales de la Universidad Eafit desde el que se maneja otro proyecto piloto de compostaje de residuos orgánicos.

    Para él estas iniciativas funcionan para “inculcarles a los estudiantes que los residuos se pueden reutilizar y reaprovechar para no llevarlos a un relleno sanitario”.

    “Los lixiviados son el gran problema del compostaje”, dice. El vermifiltro y el colado los controlan, por eso Tirado Gallego destaca estos pasos del sistema de la Sede.

    Para Alexánder Chalarca, profesional de Sostenibilidad en la Universidad Pontifica Bolivariana (donde el compostaje se prepara con residuos de poda y tala de plantas), las sinergias contribuyen al mejoramiento pues concluye que “hay falencias que podemos suplir conociendo los procesos que hacen los otros”.

    (FIN/KGG)

    14 de mayo del 2019