Escudo de la República de Colombia
A- A A+

Comprar propiedades en la Transversal Superior, en Santa Elena o en Las Palmas no significa una posibilidad para huir de la contaminación atmosférica del valle de Aburrá, en donde las condiciones geográficas y meteorológicas agravan la calidad del aire.

  • La profesora Carmen Elena Zapata, directora de Calaire, propone pico y placa de dos dígitos durante la atención de contingencias. Foto: cortesía Alexánder Hoyos.

    La profesora Carmen Elena Zapata, directora de Calaire, propone pico y placa de dos dígitos durante la atención de contingencias. Foto: cortesía Alexánder Hoyos.

  • En Medellín son varias las universidades que han estudiado el problema de la calidad del aire. Foto: cortesía Alexánder Hoyos.

    En Medellín son varias las universidades que han estudiado el problema de la calidad del aire. Foto: cortesía Alexánder Hoyos.

  • La sesión de debate sobre calidad del aire la lideró el concejal Daniel Carvalho.

    La sesión de debate sobre calidad del aire la lideró el concejal Daniel Carvalho.

  • Ciudadanos asistentes al debate pidieron más atención y acciones frente a la mala calidad del aire. Foto: cortesía Alexánder Hoyos.

    Ciudadanos asistentes al debate pidieron más atención y acciones frente a la mala calidad del aire. Foto: cortesía Alexánder Hoyos.

    “Si alguno cree que vamos a salir de este problema echándole la culpa al otro, no ha entendido nada o si cree que vamos a seguir viviendo y transportándonos de la misma manera, realmente no le importa”, dijo el concejal del Movimiento Creemos, Daniel Carvalho, durante la sesión plenaria del 3 de abril en la que expertos, concejales, líderes gremiales y empresarios debatieron el tema.

    En esa sesión en la que la U.N Medellín estuvo presente, quedo en claro que la mala calidad del aire en el valle de Aburrá se ha convertido en un desafío que se debe asumir como consecuencia de un modelo urbano no adecuado, lo que obliga a replantear nuestra forma de vivir.

    Aprehender la información académica

    En Medellín, varias universidades han estudiado la calidad del aire y han planteado alternativas para mejorar su condición. Pero esas alternativas demandan decisiones y acciones que no siempre son fáciles y por eso, no siempre han sido aplicadas o tenidas en cuenta.

    Es precisamente lo que critica el Concejal Carvalho: “algunos dicen: ‘estudien vagos’ pero cuando lo hacemos y sacamos propuestas desde lo técnico nos dicen que somos exagerados, mamertos, que así no es, o que ponemos en riesgo el turismo”.

    Las instituciones de educación superior han desmontado esa percepción, no solo a partir de análisis comparativos con los de la Organización Mundial de la Salud, sino también de resultados de investigaciones propias.

    Por ejemplo, el Laboratorio de Calidad del Aire (Calaire), de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, ha desarrollado desde hace 10 años estudios con base en muestras de filtros de material particulado obtenidos de estaciones de monitoreo del Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

    En análisis de filtros de PM10 ha encontrado seis géneros de hongos que pueden enfermar la vegetación y, en las de PM2.5, bacterias potencialmente nocivas para la salud como Firmicutes, Proteobacterias y Actinobacterias, además de otras que rompieron el ADN, alteraron el metabolismo y la morfología de células de ovario de hámster chino.

    Hacer análisis a nivel local es primordial para conocer la situación real, pues hay referencias de la peligrosidad que representa la mala calidad del aire. Según estimaciones de 2016 de la Organización Mundial de la Salud, la contaminación atmosférica en las ciudades y zonas rurales de todo el mundo provoca cada año 4,2 millones de defunciones prematuras.

    En Medellín se han generado estudios, debates, información y opciones que hasta ahora, afirman los expertos, están principalmente encaminadas a atender las contingencias ambientales que se presentan. Pero lo primordial es asumir medidas que se implementen durante todo el año.

    Se tienen “suficientes diagnósticos”, cree la profesora Carmen Elena Zapata Sánchez, directora de Calaire, pero “es hora de que se tomen medidas a largo plazo para que cada año no estemos tratando de ‘apagar incendios’ entre la última semana de enero y abril; hay que tomar medidas estructurales”.

    Entre sus propuestas destaca: construir unidades de transferencia en las entradas y salidas del Valle de Aburrá para controlar los vehículos más contaminantes. También, en las mismas estaciones, poner en operación revisión técnico-mecánica y de gases, de tal manera que los que estén fuera de especificaciones adecuadas no puedan circular por el área metropolitana.

    A más largo plazo sugiere “construir una verdadera política pública de chatarrización para vehículos de uso público y privado, incluyendo líneas de créditos blandos. Existe el programa, pero tenemos que ser realistas: no funciona”, asegura.

    Para ella es contradictorio que, entre más viejos sean los carros, más económicos son los impuestos de rodamiento. Según su análisis, debería ser al revés porque entre más antiguo sea el modelo de los carros más emisiones producen.

    Representantes del sector transportador asistentes a la Plenaria del Concejo manifestaron que se han sentido estigmatizados. No obstante, reafirmaron su compromiso con la modernización de la flota para contribuir con una movilidad sostenible y mostraron sus avances.

    Felipe Muñoz, director de la Asociación de Transportadores de Carga (ATC), manifestó que ya hay una oferta de 100 vehículos eléctricos que se pueden usar para abastecer la ciudad. “Si somos el problema, esa nos parece una solución adecuada”.

    Actualmente prepararse para las contingencias y para manejarlas es más fácil gracias a la existencia del Plan Integral de Gestión de la Calidad del Aire (Pigeca) y el Plan Operacional para enfrentar Episodios de Contaminación Atmosférica en el Área Metropolitana del Vallé de Aburrá (Poeca); no obstante, el concejal Carvalho, sugiere que se deben mejorar para que sean herramientas de constante evolución.

    Para atender la contaminación atmosférica son necesarios recursos económicos, en lo que estuvieron de acuerdo, además de los expertos, Eugenio Prieto Soto, director del Área Metropolitana del Valle de Aburrá y el concejal Jesús Aníbal Echeverri, del Partido de la U.

    En la misma sesión el Concejal Carvalho radicó el Proyecto de Acuerdo 184 de 2019, por medio del cual se busca crear un fondo que incentive la reposición por desintegración de vehículos que se movilizan con la utilización de combustibles contaminantes de dos y cuatro ruedas, por tecnologías limpias en Medellín, a través de un tres por ciento de las transferencias que hace EPM al municipio.

    Beneficios y afectaciones: todo está interconectado

    Si bien la salud es un aspecto fundamental, los ecosistemas también lo son. Todo está interconectado y los contaminantes están afectando, aparentemente, regiones como el Chocó biogeográfico, importante zona de biodiversidad.

    Así lo destaca Alejandro Álvarez Vanegas, ingeniero de procesos de la Universidad Eafit, magíster en Ciencias de Sostenibilidad y estudiante de doctorado en Gobernanza y Políticas públicas.

    “No es solamente (material particulado) PM2,5, estamos hablando también de gases y de compuestos volátiles. Si uno no cree en el valor intrínseco de la naturaleza aun siendo parte de ella, entonces hay que convencerse por el lado pragmático: la destrucción de los ecosistemas es seguir vulnerando el bienestar humano”, llama la atención.

    Con la planeación a largo plazo el objetivo es crear consciencia en los ciudadanos para que se logre entender que la contaminación del aire permea en otros ámbitos y que es incluso más importante que solucionar los problemas de seguridad que son premisa para la actual administración municipal.

    El reto de Medellín y el Valle de Aburrá frente a la calidad del aire, será analizado nuevamente desde una mirada interdisciplinaria, el 11 de abril en el aula máxima Pedro Nel Gómez, como parte de la celebración de los 132 años de la Facultad de Minas.

    (FIN/KGG)

    8 de abril del 2019