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Asuntos como el cambio climático, la deforestación, la minería a gran escala, el uso del suelo para cultivos industriales, entre otros procesos agresivos con la naturaleza, mantienen en alza la taza de pérdida de biodiversidad. Las estrategias de conservación son necesarias ahora más que nunca y en ese sentido cobra valor el conocimiento: investigar, estudiar, documentar el patrimonio natural, en ese sentido, los museos y las colecciones biológicas tienen un papel protagónico como activos intérpretes y custodios de esa biodiversidad.

  • De izquierda a derecha: Gonzalo Andrade, Marta Wolff, Carlos Sarmiento y Sandra Uribe, invitados al encuentro.

    De izquierda a derecha: Gonzalo Andrade, Marta Wolff, Carlos Sarmiento y Sandra Uribe, invitados al encuentro.

  • El evento convocó a entomólogos del país y los exhortó a trabajar de manera articulada.

    El evento convocó a entomólogos del país y los exhortó a trabajar de manera articulada.

  • Los expertos compartieron su conocimiento con la comunidad gracias a la tercera sesión de la Cátedra Saberes con Sabor que cerró el evento.

    Los expertos compartieron su conocimiento con la comunidad gracias a la tercera sesión de la Cátedra Saberes con Sabor que cerró el evento.

  • El encuentro estuvo sazonado con una exposición en la que los insectos fueron los protagonistas.

    El encuentro estuvo sazonado con una exposición en la que los insectos fueron los protagonistas.

  • En la Sede se llevo a cabo el Encuentro "Museos y colecciones entomológicas de Colombia: retos y perspectivas en el contexto actual".

    En la Sede se llevo a cabo el Encuentro "Museos y colecciones entomológicas de Colombia: retos y perspectivas en el contexto actual".

    Unas de las colecciones tal vez más relevantes, son las entomológicas pues se ocupan del grupo de animales más diverso y antiguo sobre la Tierra: los insectos que, en su hábitat natural, cumplen funciones cruciales como complementar la cadena alimenticia de otras especies, incluso de los seres humanos; la polinización; el control biológico; la renovación del suelo, entre muchas otras que se consideran valores ecosistémicos.

    Para la profesora Marta Wolff, directora de la Colección de Entomología de la Universidad de Antioquia, las colecciones de insectos son “bibliotecas de consulta” con las que, afirmó, es posible documentar aspectos como las condiciones de un ambiente determinado en una época específica del ítiempo. “Los insectos nos hablan de la historia natural, cada espécimen de una colección habla de su vida, pero también de la del planeta y de la humanidad, por eso es importante salvaguardarlas”, resaltó.

    En Colombia la Constitución Política de 1991 (artículos 8, 27 Y 69) señala que es obligación del Estado y de las personas proteger las riquezas culturales y naturales de la Nación y garantizar las libertades de enseñanza, aprendizaje, investigación y cátedra, además de fortalecer la investigación científica.

    A propósito, el director del Instituto de Ciencias Naturales de la U.N. Sede Bogotá, Gonzalo Andrade, destacó que, en tanto patrimonio de la nación y de la humanidad, es responsabilidad de las instituciones que custodian las colecciones biológicas, disponer los recursos físicos y humanos para su mantenimiento y preservación.

    “La Universidad Nacional de Colombia resguarda cerca de 42 colecciones en sus nueve sedes, tenemos el mayor número de ejemplares depositados en ellas con cerca de tres millones doscientos mil entre fauna y flora. Medellín tiene una de las más importantes colecciones de insectos desde el punto de vista agronómico y taxonómico”, contó el experto.

    Respecto a las colecciones entomológicas, el profesor Carlos Sarmiento de la U.N. Sede Bogotá habló sobre la urgencia de que las voces de los científicos sean tomadas en cuenta por los legisladores y de tocar puertas tanto institucionales como sociales.

    “Debemos darnos a conocer y hacernos sentir. Rescatar nuestro quehacer en la sociedad es fundamental porque no podemos seguir hablándonos a nosotros mismos sobre la importancia de conservar, hay que llegar al economista, al ingeniero, al contador, en fin, hacerles ver a todos que esto es importante y vale la pena. Es nuestra tarea como investigadores”.

    Llevar el conocimiento a la sociedad y a partir de allí generar acciones que posibiliten, en este caso, preservar la biodiversidad es uno de los retos más claros de quienes se dedican a la ciencia. Para el profesor Francisco Serna, director del Museo Entomológico de la U.N. Sede Bogotá, el asunto está relacionado con el respeto por todas las formas de vida y con la consciencia de que hay un solo planeta para compartir en el que cada individuo tiene un rol único.

    “Lo que quisiéramos es que la gente comprendiera que la vida humana es imposible sin lo que naturalmente se ha generado en la tierra, entre esto los insectos, nosotros (el Homo sapiens) somos recién llegados en términos evolutivos y solo si comprendemos con quienes compartimos podremos valorar más y mejor nuestro entorno para entregárselo a las futuras generaciones”, puntualizó.

    Consciente de esta necesidad de investigar y de llevar ese conocimiento a la sociedad, la profesora Sandra Uribe, directora del Museo Entomológico Francisco Luis Gallego de la U.N. Sede Medellín, adscrito a la escuela de Biociencias, y eje fundamental de la maestría en ciencias – Entomología, instó a sus colegas a consolidar una red que les permita no solo custodiar las colecciones sino también fortalecerlas y proyectarlas desde el diálogo, el intercambio de experiencias, la suma de capacidades y la planificación de perspectivas de futuro con respecto a este patrimonio científico y cultural.

    Éstas y otras reflexiones se presentaron durante el encuentro Museos y colecciones entomológicas de Colombia: retos y perspectivas en el contexto actual, que se llevó a cabo en la U.N. Sede Medellín y concluyó con la tercera sesión de la Cátedra U.N. Saberes con Sabor.

    (FIN/CST)

    31 de octubre del 2018