Escudo de la República de Colombia
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Hugo Zapata está en el interior de cada una de las rocas que trabaja, en las que dice encontrar huellas cercanas a signos a ideogramas. Está en los recuerdos de los estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia y en el alma de todos aquellos que conocen su obra.

  • Hugo Zapata es el fundador de la Escuela de Artes de la U.N. Sede Medellín

    Hugo Zapata es el fundador de la Escuela de Artes de la U.N. Sede Medellín

  • Para Hugo Zapata lo más importante de un artista es que su obra diga algo, que llegue a los demás.

    Para Hugo Zapata lo más importante de un artista es que su obra diga algo, que llegue a los demás.

  • Con más de 50 años en función de la escultura Hugo Zapata se convierte en un artista que nos sugiere vivir y pensar la ciudad desde los sentidos.

    Con más de 50 años en función de la escultura Hugo Zapata se convierte en un artista que nos sugiere vivir y pensar la ciudad desde los sentidos.

  • Hugo Zapata es egresado del programa de Arquitectura de la Sede.

    Hugo Zapata es egresado del programa de Arquitectura de la Sede.

    A Hugo, te lo puedes encontrar en un concierto de música clásica o repitiendo su película favorita El Ciudadano Kane. Lo puedes ver coleccionando piedras o visitando el Cerro El Volador. Te lo puedes encontrar en diferentes espacios de la ciudad, en cada una de sus esculturas. Si viajas al pasado, podrías verlo pescando en Bahía Solano o recorriendo la Cordillera Oriental explorando nuevos materiales en la Cuenca del río Negro, del municipio de Pacho Cundinamarca.

    Cuando inició sus estudios de Artes Plásticas en la Universidad de Antioquia, pensó en el arte como una herramienta para manifestar la resistencia que sentía por el establecimiento. Para ese entonces, recuerda que las amigas de su mamá le decían: ‘Pobrecita Elvia, el mayorcito le salió artista’. Lo que ellas desconocían era que, como artista, Hugo tocaría el alma de miles de personas.

    Estando inconforme con el modelo pedagógico que se impartía desde la enseñanza artística y para complacer un poco a su familia, empezó a estudiar Arquitectura en la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín. Carrera a la que le agradece muchos de sus aprendizajes: las bases del arte, los conocimientos sobre las proporciones, el estudio de los lugares, del entorno y del ambiente, “todo me lo enseñó más arquitectura que arte”, dice. Recuerda que de niño le gustaba coleccionar piedras.

    Finalizando sus estudios de Arquitectura aprovechaba los sábados y domingos para ir al laboratorio de Geología a cortar y pulir algunas (todavía no estaba haciendo escultura, sino, mirando cómo se comportaban). “Yo pensaba que las rocas eran lo más duro que existe, pero me di cuenta que con una roca se puede hacer lo que quiera”, cuenta.

    La carrera de Artes Plásticas y el Taller Central

    En el año 1967 Hugo se vinculó a la U.N. como docente. Se reunía en un café de la ciudad junto a compañeros como Javier Restrepo, Luis Fernando Valencia, Alberto Uribe, John Castles y Ethel Gilmour, a discutir sobre el ideal de tener un programa de artes en la U.N. Esas ideas se consolidaron y se convirtieron en un proyecto que tomó el apoyo de los vicerrectores de la Sede Medellín, hasta ser llevado al Consejo Académico en Bogotá.

    “Cuando presenté la carrera a la Comisión de Decanos un ingeniero me dijo, bueno ¿y qué van a hacer esos muchachos? Y yo le dije: la sociedad necesita lo visual, ¿qué hace el cine, la televisión y el teatro sin lo visual?, se necesita de esa expresión. Ser artista no es saber una técnica, porque no es el oficio el que define al artista, ser artista significa pensar”. Al decir esto, Umaña Luna, el rector de la U.N. puso sus manos grandes sobre la mesa y dijo: ¡yo apruebo esta carrera! Y fue así como se aprobó el pregrado de Artes de la U.N. Sede Medellín, cuyo primer director fue Hugo Zapata.

    La nueva carrera proponía para los estudiantes un concepto cambiante. Los participantes tenían autonomía para elegir un tema de interés y profundizar en él. Desde la academia se les ofrecía un planteamiento, que podían modificar o transformar. Allí, se enseñarían las materias clásicas del arte, pero la fundamental era la llamada Taller Central, aquella que le permitía a cada estudiante encontrar su propia expresión. “A la U.N. le tengo mucho cariño, fue el espacio que me permitió formarme como profesional y crear una carrera con una visión completamente nueva del arte en Colombia”.

    El arte como sorpresa ¿El artista nace o se hace? Para el maestro Hugo Zapata, el artista nace, llega con su vocación. Ser artista es soltar la sensibilidad con el mundo, aprovechar la naturaleza. No hay un código, pero sí un rigor. Para Zapata entrar al mundo artístico es entrar a un mundo sorprendente: “Yo le digo a mi esposa, Dianita el día que yo sepa cómo es no me dejés levantar”.

    El maestro tiene en su casa un sembrado de rocas desde hace años, el cual observa con paciencia y de manera permanente hasta que fluye una idea. Para él lo más importante de un artista es que su obra diga algo, que llegue a los demás: “los artistas que más tocan el alma de la gente son los mejores artistas”.

    Su obra y su amigo brujo

    En el tiempo en que Hugo empezó a trabajar la piedra visitaba con frecuencia Bahía Solano. Le gustaba ir a pescar y aprovechaba para visitar a su amigo Adriano, un brujo. “Una vez iba para su casa y cuando me vio, me gritaba desde lejos: Huguito, Huguito, te encontré un santico”. Al acercarse, Zapata vio que Adriano le mostraba una roca de aproximadamente 20 centímetros. El maestro la recibió pensando que se trataba de un vestigio arqueológico, pero cuando la llevó al laboratorio, se enteró que esa roca jamás había sido intervenida, “esa fue mi primera escultura”, cuenta.

    Después de trabajar las rocas del Pacífico, inició una búsqueda de materiales hasta llegar a la Cordillera Central, en la cuenca del río Negro, de Pacho Cundinamarca, encontrando dos tipos de rocas: las lulitas y la formación horizontal de las pizarras. Hallazgos que inspiraron su trabajo a lo largo del tiempo.

    Con más de 50 años en función de la escultura Hugo Zapata se convierte en un artista que nos sugiere vivir y pensar la ciudad desde los sentidos. ¡Gracias maestro por permitirnos habitarla de manera simbólica y desde todas nuestras posibilidades!

    (FIN/RPR)

    22 de octubre del 2018