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A propósito de la conmemoración de los 30 años de esta iniciativa, expertos de la Universidad Nacional de Colombia y la Secretaría de Cultura de Medellín analizan por qué el tipo de comportamientos de las personas que utilizan este sistema de transporte es diferente cuando están por fuera del mismo.

  • La Cultura Metro inició mucho antes de ponerse en funcionamiento el primer tren. Fotografía tomada de: https://www.metrodemedellin.gov.co

    La Cultura Metro inició mucho antes de ponerse en funcionamiento el primer tren. Fotografía tomada de: https://www.metrodemedellin.gov.co

  • “El orgullo paisa” ha sido, según los expertos, uno de los motores para enaltecer la cultura de la ciudad de Medellín. Fotografía tomada de: http://caracol.com.co/emisora/2018/07/11/medellin/1531314350_146874.html

    “El orgullo paisa” ha sido, según los expertos, uno de los motores para enaltecer la cultura de la ciudad de Medellín. Fotografía tomada de: http://caracol.com.co/emisora/2018/07/11/medellin/1531314350_146874.html

  • Las riñas y las basuras son uno de los principales problemas de cultura ciudadana que presenta la ciudad Fotografía tomada de: www.medellin.gov.co

    Las riñas y las basuras son uno de los principales problemas de cultura ciudadana que presenta la ciudad Fotografía tomada de: www.medellin.gov.co

    Para el profesor Óscar Calvo Isaza, docente del Departamento de Historia de la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Sede Medellín, que las personas no tengan el mismo comportamiento en lugares cerrados y controlados como el Metro se debe precisamente a las condiciones de espacio y falta de control.

    “Lo que sucede en lugares como el Metro o los parques biblioteca e inclusive en parques como los Pies Descalzos o Los Deseos es que existe una programación muy fuerte a través de personas y señales que indican todo el tiempo qué se puede y qué no se puede hacer, ejerciendo una especie de control o autoridad sobre el accionar de las personas; difícilmente en un ambiente como la ciudad se podría replicar”, expresó el docente.

    Opinión que corrobora Santiago Silva Jaramillo, subsecretario de Ciudadanía Cultural de la Secretaría de Cultura de Medellín, al manifestar que aunque es un anhelo de cualquier administración municipal el replicar lo que sucede dentro del Metro, todavía falta mucho para lograrlo.

    “El Metro tiene un contexto muy controlado, donde se mantiene limpio, en donde hay una claridad en las normas asociadas y en las formas de comportarse suficientemente claras y eso ayuda mucho a que la gente se disponga a cumplir esos parámetros y que funcione bien”, comentó Silva Jaramillo.

    No obstante, los expertos concuerdan que la conducta en el Metro está mediada por las circunstancias que dentro del mismo se presenten.

    “El comportamiento de las personas cambia mucho dependiendo de la hora en que utilice el servicio, es decir, en las horas valle (donde hay menor concurrencia de personas) es fácil cumplir las normas, mientras en una hora pico, donde el servicio se complejiza para la gente cumplir todas las normas o tener el mismo comportamiento se dificulta”, añadió el funcionario de la Alcaldía de Medellín.

    Dada la magnitud de la ciudad de Medellín y la imposibilidad de tener ambientes controlados, se presentan dentro de esta dificultades de carácter vial y de movilidad, riñas, mala disposición de basuras y residuos y exceso de ruido en algunas zonas de la capital antioqueña según la última Encuesta de Cultura Ciudadana (ECC).

    “Debemos partir de que todos tenemos cultura o hacemos parte de ella, portémonos bien o mal ya depende de la mirada ética, pero lo que sí es claro es que en la ciudad tenemos muchos problemas en el acatamiento de la norma, en tener consensos ciudadanos que permitan una mejor convivencia”, añadió Calvo Isaza.

    Al respecto, Silva Jaramillo tiene una opinión diferente, pues considera que la cultura de la gente de Medellín es muy buena y reconocida en el ámbito nacional e internacional.

    “Aunque la Cultura Metro no se extiende a toda la ciudad, si hay algunas acciones que los medellinenses practican por encima de la media nacional e inclusive compiten con algunas ciudades latinoamericanas como el pago de impuestos, que la gente hace con certeza de que estos recursos se destinarán positivamente, la confianza interpersonal y el reconocimiento de las normas”, argumentó el funcionario.

    Cultura de la legalidad

    Para Santiago Silva Jaramillo, un gran reto de la ciudad es la cultura de la legalidad, que radica en acciones propias y conjuntas que no trasgreden las acciones legales o penales.

    “Es normal que la gente asuma que en Medellín tenemos muchos problemas asociados a la ilegalidad, pero lo que realmente encontramos es que son muy pocos, pues en el comportamiento cotidiano vemos que la gente tiene un imaginario positivo de las normas e intenta en la mayoría de las veces cumplirlas”, agregó el Subsecretario.

    En las faltas que más incurren los paisas en contra de la cultura de la legalidad está la compra de contrabando y partes robadas.

    Para los expertos, la cultura ciudadana de Medellín, conocida y reconocida en el ámbito nacional e internacional puede darse en escenarios como el Metro o espacios de la ciudad controlados, pero de allí a replicarlo a gran escala resulta difícil, dada la magnitud y complejidad de la misma. Así mismo y aunque falta mucho trabajo por hacer, reconocen los avances que se han tenido en esta materia e instaron a mantener una política de cultura a través del tiempo.

    (FIN/AGG)

    1 de octubre del 2018