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El domingo 5 de diciembre de 2010 un alud de unos 50.000 m3 de tierra causó una de las mayores tragedias en el municipio de Bello (Antioquia). Cerca de 100 personas perdieron la vida y hubo casi 300 damnificados, 37 viviendas quedaron sepultadas y solo unas pocas permanecieron en pie, entre ellas el edificio de la familia García; la construcción había sido diseñada por el equipo del Consultorio de Asesoría Técnica (CAT) de la Facultad de Minas y construida por un grupo de señoras acompañadas por los profesionales, al frente de este proyecto estuvo el profesor Hernán Darío Cano Gómez.

  • El profesor Hernán Darío Cano es ingeniero civil de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, especialista en estructuras.

    El profesor Hernán Darío Cano es ingeniero civil de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, especialista en estructuras.

  • Su esposa, Luz Stella Rodas, lo ha acompañado durante 28 años.

    Su esposa, Luz Stella Rodas, lo ha acompañado durante 28 años.

  • El profesor recibió distinción académica por sus aportes en Extensión Solidaria.

    El profesor recibió distinción académica por sus aportes en Extensión Solidaria.

  • La profesora Luz Dinora Vera, quien también recibió distinción en Extensión Solidaria, fue su estudiante.

    La profesora Luz Dinora Vera, quien también recibió distinción en Extensión Solidaria, fue su estudiante.

  • El profesor Cano Gómez ha tenido que ver con el diseño de muchos de los edificios actuales de la Sede Medellín, la Biblioteca Efe Gómez es uno de ellos.

    El profesor Cano Gómez ha tenido que ver con el diseño de muchos de los edificios actuales de la Sede Medellín, la Biblioteca Efe Gómez es uno de ellos.

    El profesor Cano es ingeniero civil y supo que esa iba a ser su profesión a los 12 años cuando un vecino sentenció: “usted es muy bueno para las matemáticas, tiene que ser ingeniero civil”. Aunque para aquella época, estudiante todavía de la Escuela José Eusebio Caro en el barrio Aranjuez, solo le interesaba jugar fútbol, la idea le caló tan hondo que a la Ingeniería le debe toda su vida.
    “Solamente me presenté una vez a la universidad y fue, precisamente a la Nacional, acá quería estudiar y pasé, y aquí estoy: llevo dos terceras partes de mi vida en la institución”, cuenta. Hernán Darío se matriculó a la U.N. el 9 de febrero de 1976, sin embargo, por cuestiones de paros, huelgas y pedreas, empezó clases el 8 de agosto.

    “Esos años fueron duros”, rememora. Los rezagos de mayo del 68 animaban la protesta social: sindical y estudiantil en el país y si algo vibra todavía en sus memorias de muchacho es aquello. “Recuerdo que la Universidad no tenía malla de cerramiento y durante las pedreas la Policía entraba por la autopista y los estudiantes salíamos por El Volador; el movimiento tenía mucha fuerza”, dice.

    En su vida la protesta social tuvo repercusiones importantes, más por lo social que lo de protesta, porque Hernán Darío, desde muy joven, fue consciente de que quería servir a los otros, a los más necesitados. Hacia 1990, cuatro años después de empezar su trasegar como profesor de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, apoyó y le dio fuerza y forma a una iniciativa de estudiantes de Ingeniería Civil interesados por proyectar socialmente su profesión; así nació, entre el 90 y el 91, el CAT.

    “El CAT partió del deseo de los jóvenes de prestar un servicio social como estudiantes de ingeniería y también veían la oportunidad de obtener una mejor formación de campo; yo he sido algo así como el director eterno”, comenta jocosamente. En casi 30 años el CAT se ha ocupado de poner soluciones a algunos de los problemas de las personas menos favorecidas, en ese orden, se han diseñado desde viviendas hasta aceras, tanques de agua, vías de acceso y alcantarillados. Sectores como la Comuna 13, la Sierra, El Popular, Carambolas, Moravia y muchos otros han sido impactados por esta iniciativa.

    “A mí me ha tocado muchas veces ver a los estudiantes llorar por las situaciones que descubren; para mí eso hace parte de la formación: que conozcan esa ciudad distinta, marginada, la de las periferias porque, aunque un alto porcentaje de los jóvenes de la Universidad son de estratos 1, 2, y 3, muy pocos conocen a la Medellín olvidada de las laderas y cuando lo hacen pueden mirar la ingeniería desde otra perspectiva; desde el impulso de ayudar”, destaca el profesor a quienes muchos de los pupilos llaman papá Hernán.

    En sus más de 30 años en la docencia Hernán Darío Cano Gómez ha ejercido por partida doble la paternidad: en casa, con sus hijos, y en la U.N., con sus estudiantes. “Ser profesor es una manera de ser papá, uno les brinda la confianza y se convierte, muchas veces, en consejero de los muchachos; es más, en varias oportunidades he tenido que asistir a ceremonias de grados casi por exigencia de jóvenes que me dicen ‘usted es como el papá que no tuve’ y esa para mí es la gran satisfacción”.

    Para él, el contacto diario con los universitarios es lo que lo ha hecho crecer y llegar a ser mejor persona y profesional, “eso no tiene precio”, manifiesta. Además de dejar su huella en las muchas generaciones que ha ayudado a formar, Hernán Darío ha marcado a la U.N. Sede Medellín con su quehacer profesional: el diseño estructural de la Biblioteca Efe Gómez, del Auditorio Gerardo Molina, la revisión de los diseños de El Ágora, la adecuación estructural del sector de Las Casitas y muchas otras construcciones han tenido detrás a este hombre sencillo de conversación clara y pausada para quien el mayor orgullo es ver a sus estudiantes progresar y llegar lejos.

    Para el profesor los reconocimientos son innecesarios, el único pago que le incumbe es la sonrisa de las personas a las que ayuda y el aprendizaje profesional y humano de sus estudiantes, no obstante, la U.N. consciente de su rol le entregó durante la última ceremonia de distinciones académicas el reconocimiento en la categoría Extensión Solidaria por lo que ha hecho durante casi tres décadas al frente del CAT. Al respecto lo único que a Hernán Darío le interesa es recordarles a quienes se forman en cualquier ámbito que la vida tiene que estar marcada por la premisa que a él lo ha movido desde que ingresó a la Universidad: “trabajo y rectitud, lo demás llega por añadidura”.

    (FIN/CST)

    21 de septiembre del 2018