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La historia reciente de la humanidad ha tildado a los homosexuales de monstruos, inmorales, desviados, invertidos, asesinos, pervertidos y hasta de enfermos mentales. Pese a que hoy esas ideas parecen superadas, todavía es necesario continuar reivindicando sus derechos; así lo afirmó el profesor Guillermo Correa Montoya, de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Antioquia.

  • Guillermo Correa Montoya es doctor en historia y jefe del Departamento de Trabajo Social de la U. de A.

    Guillermo Correa Montoya es doctor en historia y jefe del Departamento de Trabajo Social de la U. de A.

  • Las reflexiones se presentaron a propósito de la Cátedra U.N. Medellín Transversalidades entre ciudad y Universidad.

    Las reflexiones se presentaron a propósito de la Cátedra U.N. Medellín Transversalidades entre ciudad y Universidad.

  • Rosa Emilia Restrepo o Roberto Durán ilustra la idea de falsas mujeres. Foto tomada de: https://www.universocentro.com/NUMERO45/ElcasoRosaEmilia.aspx

    Rosa Emilia Restrepo o Roberto Durán ilustra la idea de falsas mujeres. Foto tomada de: https://www.universocentro.com/NUMERO45/ElcasoRosaEmilia.aspx

  • La Cátedra es una apuesta por acercar la U.N. a la ciudad.

    La Cátedra es una apuesta por acercar la U.N. a la ciudad.

    “En los años 70 y 80 se empieza a hablar de que los homosexuales se toman la palabra y a darse una construcción de ciudadanía a partir del reclamo de derechos, yo llego a la idea de ciudadanías inestables precisamente porque, aunque hoy hablemos de mucho reconocimiento de derechos todavía quienes se ubican dentro de este sector social tienen que explicarse continuamente”, declaró el académico.

    El académico añadió que mientras las heterosexualidades no tienen que explicarse, es decir, nadie se presenta diciendo “hola, soy Guillermo el heterosexual”, la contraparte, en cambio, sí debe hacerlo: “parece que todavía hay que decir hola, yo soy Guillermo, soy homosexual”.

    En lo relativo a la reivindicación de derechos el profesor resaltó ejercicios históricos como el de los transgénero, personajes como Rosa Emilia Restrepo (Roberto Durán), a quien el fotógrafo Benjamín de la Calle retrató a principios del siglo XX, abonaron el camino de aquellas a quienes la prensa de los 40 llamó falsas mujeres.

    El profesor contó que las “falsas mujeres” llegaban a la zona de Guayaquil y aunque en principio eran personajes cómicos o que divertían socialmente, poco a poco fueron asociadas con la idea de crimen.

    “Hasta los años 80 hubo una persecución para estas mujeres y cada ocho días les quitaban su indumentaria y las llevaban a la cárcel; sin embargo, ellas una y otra vez volvían y se ataviaban. Ahí había un acto de construcción de género y de resistencia continuada”. Todavía hoy, precisó, “no hay nada más político que unas tetas al aire en una marcha del orgullo gay”.

    Del mismo modo, planteó que en la actualidad es válido hablar de lo rarosexocorporal como concepto que se ubica por fuera del orden establecido, pero con la particularidad de que quienes lo habitan han sabido empoderarse de ella como una plataforma desde la cual hablar.

    “Se han tomado la marginalidad y el insulto para hacer política, de ahí que aparezcan ideas como reivindicar el ser marica o arepera o machorra o etc., y todas las formas con las que se construye un insulto para humillar al otro hoy se convierten en una política de ruptura”, señaló Correa Montoya.

    Con ello, según el profesor Correa, no solo se quiebra la vulnerabilidad del sujeto excluido, quien a partir de allí participa y hace ciudadanía, sino que también “se quiebra esa homogeneidad aburridora de la cultura”.

    La perspectiva de futuro tiene implícito un desafío: llegar a un periodo donde asuntos como ser gay o lesbiana o transgénero o lo que sea, pueda verse con la misma naturalidad que ser heterosexual.

    La idea es que en algún momento las marcas sexuales y formas corporales sean tan plurales como los seres humanos; hay que destruir esa imagen obligatoria de la heterosexualidad y crear una apuesta de riqueza en términos del deseo, de la corporalidad y de las diferencias sin marcarlas. Pero hoy aún hay que marcarlas porque todavía hay violencia y hay exclusión”, concluyó el académico.

    Las reflexiones del profesor Guillermo Correa Montoya se presentaron a propósito de la cátedra permanente U.N. Transversalidades entre ciudad y Universidad, una apuesta que pretende acercar la Institución a la sociedad y que, este semestre, aborda aspectos referentes a las políticas de lo menor.

    (FIN/CST)

    4 de septiembre del 2018