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Román Castañeda Sepúlveda pertenece a esa generación de profesores que impulsó la cultura de la investigación y de las publicaciones científicas en la U.N. Sede Medellín; los prejubilados, se dicen entre ellos. Lee con sed de conocimiento y por placer, siempre amparado por un haz de rigurosidad académica; disfruta la música por el mero goce de transportarse mediante una melodía; es un académico de los pies a la cabeza y sabe regocijarse en los hábitos caseros.

  • El profesor Román Castañeda Sepúlveda es físico y magister en Física de la U. de A. y doctor en Óptica de la Universidad Técnica de Berlín. Hace parte de la familia U.N. desde 1981.

    El profesor Román Castañeda Sepúlveda es físico y magister en Física de la U. de A. y doctor en Óptica de la Universidad Técnica de Berlín. Hace parte de la familia U.N. desde 1981.

  • Reunión con estudiantes, Laboratorio de Óptica, Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá, 2005. Foto cortesía.

    Reunión con estudiantes, Laboratorio de Óptica, Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá, 2005. Foto cortesía.

  • Con el Prof. Zbigniew Jaroszewicz (Instituto de Óptica de Varsovia, Polonia) en recepción de la embajada de Colombia en Varsovia, 2010. Foto Cortesía.

    Con el Prof. Zbigniew Jaroszewicz (Instituto de Óptica de Varsovia, Polonia) en recepción de la embajada de Colombia en Varsovia, 2010. Foto Cortesía.

  • El profesor ha dejado un legado científico, administrativo e investigativo a la Universidad.

    El profesor ha dejado un legado científico, administrativo e investigativo a la Universidad.

  • Román Castañeda Sepúlveda es un académico de los pies a la cabeza y sabe regocijarse en los hábitos caseros.

    Román Castañeda Sepúlveda es un académico de los pies a la cabeza y sabe regocijarse en los hábitos caseros.

    Es físico y magister en Física de la Universidad de Antioquia y doctor en Óptica de la Universidad Técnica de Berlín, sin embargo, a esta área del saber llegó, según dice, de manera un poco azarosa.

    “Yo hice seis semestres de Ingeniería Electrónica y me desanimé mucho porque la evolución de la carrera estuvo marcada por muchos paros así que decidí retirarme de la Universidad de Antioquia, pero un compañero, Jairo Rico, me convenció de hacer un semestre en Física y yo accedí y acá estoy”, recuerda.

    Y aceptó el reto porque curiosamente física había sido la asignatura de ciencias básicas que durante los primeros semestres más le había llamado la atención. Años después Román y Jairo volvieron a encontrarse y el profesor recuerda haberle extendido a su colega agradecimientos porque con una simple sugerencia le ayudó a orientar su decisión profesional. “Y resulta que Jairo no recordaba esa historia; en todo caso soy físico por esa circunstancia de la vida”.

    A un año de graduarse de la U. de A., en 1981, con apenas unos años de existencia la naciente Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia le abrió las puertas a un joven y entusiasta Román Castañeda que, entonces, no imaginaba que esta llegaría a convertirse en su casa académica. “Me enrolé como profesor de Física Básica, en esa época la Escuela era todavía el Departamento de Física y no tenía programas propios, lo que hacía fundamentalmente era ofrecer cursos de servicio a los programas de ingeniería”, así rememora su llegada hace casi 40 años.

    Interesado en seguirse formando decidió estudiar su maestría en el país considerando la posibilidad de acceder más adelante a una beca doctoral en el exterior que, en efecto, consiguió años más tarde. Estos son para él “dos de las más grandes gratitudes con la U.N.”, pues le otorgó el tiempo para profesionalizarse.

    De regreso al país y a la Universidad, en su ejercicio como docente, el profesor Román devolvió con creces todo lo recibido durante sus estudios de posgrado. “Cuando llegué de Alemania le propuse al decano, Luis Alfonso Vélez Moreno, abrir un programa de especialización en Óptica Técnica; tuvimos el primer programa propio del Departamento que estuvo abierto durante unos cinco años”, destaca.

    Él y otros colegas siguieron trabajando en la construcción de programas, esto, sumado al desarrollo propio de la Sede, permitió que la investigación se fuera consolidando: se formaron grupos, paulatinamente creció y la cultura fue cambiando. “Eso nos permitió proponerle a la Facultad la creación del programa de Maestría en Física mucho antes que el pregrado”, señala. El pregrado en Ingeniería Física nació años más tarde gracias al entusiasmo del mismo grupo de colegas, entre ellos Alberto Sánchez y Diego Aristizábal, y al liderazgo del profesor Román.

    A propósito, otra faceta del docente, y que tiene que ver con el compromiso asumido con la U.N., es su participación en cargos académico-administrativos. Fue director de los programas curriculares de la Escuela de Física, director de la Escuela de Física, vicedecano de la Facultad de Ciencias, vicedecano de investigación de la misma Facultad y Director de Investigación y Extensión de la Sede Medellín; y a nivel nacional ha sido miembro del Comité de Puntaje de la U.N. en dos ocasiones.

    El quehacer administrativo, señala, demanda mucho y es un ejercicio de lucha diaria, “sin embargo, yo fui siempre un convencido de que es parte de lo que algunos llamamos el servicio militar que hay que pagarle a la Universidad y además también estoy convencido de que nosotros tenemos una ventaja importante en el hecho de poder administrar y gestionar nuestra propia Institución, entonces es un asunto de compromiso”.

    Como reconocimiento a ese compromiso en 2009 recibió la Medalla al Mérito Universitario por parte del Consejo de Sede, y en 2010 el Premio a la Excelencia Académica del Consejo Superior Universitario. Así mismo, por su desarrollo académico y científico, en 2011 la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales le otorgó el Premio a la Obra Integral de un Científico y posteriormente lo admitió como miembro.

    “Con el paso del tiempo fui perfilando mi proyecto profesional acá en la Universidad y se me permitió capacitarme al máximo, después del doctorado fui vinculado como científico asociado al Centro Internacional de Física Teórica (ICTP), además la U.N. acogió mis propuestas de gestión y desarrolló un aprecio por mi presencia institucional, todo eso, y que me haya permitido aportar granos de arena en su desarrollo, lo agradezco”, subrayó respecto a sus años de servicio a la Institución.

    Además de su faceta como académico e investigador, el profesor Román tiene aficiones muy marcadas por la literatura, la música y actividades de tipo cultural, de ahí que cuando viaja siempre hace recorridos históricos y museográficos.

    Lee novela, ensayo y poesía, además de textos técnicos y académicos, por su puesto, Pablo Montoya y William Ospina están entre sus autores contemporáneos preferidos, así como la obra del poeta León de Greiff. Aprecia los libros como objetos de colección y, al mejor estilo de un explorador en busca de torsos ocultos, visita librerías en procura de ediciones para coleccionar. También escribe, incluso literatura. De hecho, en 2003 la editorial de la Universidad Eafit en su Colección Antorcha y Daga publicó Hojas de arce, un libro de relatos cortos de su autoría.

    Perteneciente pues a esa generación de prejubilados de la U.N. y como uno de los gestores de la cultura de la investigación en la Universidad, Román Castañeda Sepúlveda, entrega a las nuevas generaciones de profesores un par de zapatos muy grandes que no solo deben saber calzar, sino que, además, los exhorta a buscar nuevas sendas para marchar de continuo.

    (FIN/CST)

    17 de agosto del 2018