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pantallaSeis estudiantes de ingeniería de la Sede desarrollaron un sistema informático, compuesto por un aplicativo web y uno móvil, que busca disminuir los tiempos de espera en las filas de los supermercados.

Como parte de la asignatura Seminario de Proyectos III, José Julián Hurtado, Nataly Castrillón, Sebastián Flórez y Estefany Carmona de Ingeniería de Sistemas e Informática, Ángela Pineda de Ingeniería Administrativa y Carolina Piedrahita de Ingeniería de Petróleos, se unieron para diseñar un proyecto que representara alguna utilidad o impacto positivo para la sociedad.

Aprovechando el uso masivo de teléfonos inteligentes, la idea inicial era desarrollar un aplicativo que redujera las colas en los bancos, sin embargo, debido a la política que restringe el uso de celulares en estos lugares la propuesta mutó y se trasladó a los supermercados.

“A nadie le gusta esperar y menos hacer colas, entonces la idea fue  hacer una aplicación para que la gente pudiera escanear sus productos y empacarlos, una vez terminada la compra se genera un código que se entrega al cajero para que cobre”, explicó Estefany Carmona.

Así mismo, Sebastián Flórez apuntó que tras la investigación previa al desarrollo de la idea, él y sus compañeros encontraron que la indisposición del público cuando tiene que hacer largas filas les genera a los almacenes, en este caso supermercados, pérdida de clientes y de ventas, razón por la cual su proyecto no solo era viable sino que podría, incluso, funcionar como una futura opción laboral.

Y, agregó, que la propuesta debe ser vista simplemente como una alternativa, “nosotros no proponemos eliminar las cajas ni mucho menos empleos, eso es imposible. Además esto es para cierto público porque nosotros somos conscientes de que no todos tienen celulares inteligentes”, señaló.

En países como Francia, Londres y Estados Unidos hay ejemplos de sistemas y aplicaciones similares pero costosas. El adelanto de los futuros ingenieros es novedoso por el bajo costo que implica el desarrollo del software y porque sería el primero de su tipo en el país, explicó José Julián Hurtado.

Aproximadamente cinco millones de pesos costaría el desarrollo de la aplicación, no obstante, el precio del proyecto puede llegar a los 50 millones debido a las medidas complementarias necesarias para garantizar la seguridad.

”Ese sesgo que va desde el costo del software hasta el del proyecto viene dado por el costo de la implementación de un sistema de sensores para el supermercado y una posible fase de reetiquetado de los productos para evitar que personas inescrupulosas se vayan sin pagar”, dijo Nataly Castrillón.

Uno de los aspectos más interesantes del sistema es que a futuro podría aplicarse en otros espacios donde también es necesario reducir las filas o los tiempos de espera, por ejemplo, en el sistema de salud. Por ahora los estudiantes continúan trabajando en la aplicación para optimizar el prototipo, las mejoras incluyen reducción de costos, garantizar la seguridad, mejorar el diseño y la posibilidad de pagar en línea; esto con el fin de vender la idea. 

24 de agosto del 2015