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Gracias a un convenio entre la NASA y la Universidad Nacional de Colombia, la Sede Medellín cuenta con uno de los 450 espectrofotómetros solares: instrumento terrestre de tecnología espacial que hacen parte de la Federación Internacional Aerosol Robotic Network (AERONET), encargada del estudio de la fenomenología atmosférica: calidad del aire y cambio climático.

  • El espectrofotómetro solar llegó a la U.N. gracias a un convenio establecido entre la NASA y la Universidad Nacional de Colombia.

    El espectrofotómetro solar llegó a la U.N. gracias a un convenio establecido entre la NASA y la Universidad Nacional de Colombia.

  • De izquierda a derecha: profesor Alvaro Bastidas, Estefanía Vergara Ramírez, Maribel Vallejo Zabala, Silvia Camila Melo Reina, Sebastián López Arroyave y Mariana Maya Guerrero.

    De izquierda a derecha: profesor Alvaro Bastidas, Estefanía Vergara Ramírez, Maribel Vallejo Zabala, Silvia Camila Melo Reina, Sebastián López Arroyave y Mariana Maya Guerrero.

  • La información que brinde el instrumento complementará y validará la de los demás instrumentos de monitoreo atmosférico.

    La información que brinde el instrumento complementará y validará la de los demás instrumentos de monitoreo atmosférico.

  • Los estudios sobre la calidad del aire del Valle de Aburrá serán más confiables gracias a la operación de este instrumento.

    Los estudios sobre la calidad del aire del Valle de Aburrá serán más confiables gracias a la operación de este instrumento.

    AERONET es uno de los referentes científicos para analizar eventos como contaminación en ciudades, incendios forestales, tormentas de polvo, volcanes, entre otros fenómenos naturales o artificiales. Por su parte, el fotómetro solar explora la atmósfera y mide sus propiedades ópticas con alta precisión, a partir de la irradiancia del sol y de la luna, del suelo, la vegetación y del resplandor del cielo.

    En la Sede Medellín el Grupo de investigación Láseres y Espectroscopía Óptica, coordinado por el Profesor Álvaro Bastidas, es el responsable del instrumento que, además, cuantifica y caracteriza las propiedades ópticas, físicas y químicas de los aerosoles o partículas en la atmósfera.

    El fotómetro CE318-T, que ya opera en Medellín, es un robot de bajo consumo de energía gracias a su sistema de autoalimentación y está compuesto por un pequeño telescopio, dos motores paso a paso y mecanismos de engranaje para sus movimientos horizontales o verticales, un sistema espectrométrico de 12 filtros ópticos interferenciales, un detector de cuatro cuadrantes, un sistema de geoposición, sensores de humedad y un panel solar que recarga una batería de 12 voltios.

    “Tener este equipo en Medellín, facilitará las actividades de monitoreo y diagnóstico del tamaño y concentración de las partículas en el ambiente. Y como está conectado con una red mundial, es posible hacer un rastreo del clima a nivel global y relacionarlo con el clima y la fenomenología regional”, explicó Silvia Camila Melo Reina, estudiante de Ingeniería Física e integrante del Grupo de Investigación.

    “Lo importante de ese sistema es hacer un estudio global de todo lo que es la dinámica atmosférica y el transporte de masas de aire, es decir, la contaminación que se pueda producir en China, Estados Unidos, Europa, otras ciudades de América Latina, etc., hacia dónde va, de dónde viene, cómo llega a un lugar, en fin, recordemos que en el 2014 nosotros tuvimos la experiencia de que arena del Sahara llegara a Medellín”, comentó el estudiante de Ingeniería Física, Sebastián López Arroyave.

    Del trabajo con una red global se desprenden el fortalecimiento de la Universidad a nivel internacional y el aprendizaje continuo. En adelante, la Institución tendrá los equipos claves de mediciones atmosféricas con validación y referenciación de entidades científicas con liderazgo mundial en temas como la determinación de las fuentes que emiten partículas contaminantes, la concentración de las partículas suspendidas, su composición y su tiempo de permanencia en el aire del Valle de Aburrá.

    “Teniendo esta infraestructura y respaldo internacional, nuestro laboratorio de investigación atmosférica está en capacidad de contribuir al conocimiento en relación a lo que viene ocurriendo con el tema de contaminación en Medellín”, señaló el profesor Bastidas.

    Así mismo, el docente explicó que las mediciones científicas de la atmósfera en forma simultánea con los equipos fotómetro de sol y luna, radar láser elástico e inelástico, espectroradiómetro y LIDAR satelital calipso, junto al acceso a las grandes infraestructuras mundiales, permitirán el conocimiento de la dinámica atmosférica en el Valle de Aburrá, el impacto a nivel meteorológico y climático regional y local, el análisis y diagnóstico de las contingencias ambientales, las tendencias y predicciones, la educación al respecto y la divulgación de los resultados al alcance la sociedad.

    “Como grupo de investigación podremos participar en la construcción y elaboración de una normatividad específica para la calidad del aire en Medellín y sus municipios aledaños, así como en el desarrollo del método, procesos y técnicas que contribuyan a la tarea de descontaminación del aire que respiramos, en procura de una mejor calidad de vida”, concluyó el profesor Álvaro Bastidas.

    (FIN/CST)

    10 de mayo del 2018