Escudo de la República de Colombia
A- A A+

Un hombre para el que correr es sinónimo de libertad, ese es Rubén Darío Vélez Durán, el jefe de la Sección Almacén de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín. En uno de sus recuerdos más vívidos de la infancia se ve a sí mismo apostando carreras con los buses de transporte público Sucre-Boston. “Yo esperaba que los buses salieran del puesto de control y arrancaba a correr a ver quién llegaba primero al punto que yo marcaba”, cuenta y asegura que no pocas veces llegó primero.

  • Última participación en Juegos Nacionales Universitarios, primer puesto en 3.000 metros planos.

    Última participación en Juegos Nacionales Universitarios, primer puesto en 3.000 metros planos.

  • Rubén Darío Vélez Durán llegó a la U.N. en 1990, hace 28 años.

    Rubén Darío Vélez Durán llegó a la U.N. en 1990, hace 28 años.

  • Rubén Darío Vélez Durán llegó a la U.N. en 1990, hace 28 años.

    Rubén Darío Vélez Durán llegó a la U.N. en 1990, hace 28 años.

  • En los Juegos Nacionales U.N. de 2016 en Manizales, el equipo de atletismo de la Sede se coronó campeón en este deporte.

    En los Juegos Nacionales U.N. de 2016 en Manizales, el equipo de atletismo de la Sede se coronó campeón en este deporte.

  • Rubén Darío expone en su oficina unas 40 medallas, las más representativas de su carrera deportiva.

    Rubén Darío expone en su oficina unas 40 medallas, las más representativas de su carrera deportiva.

  • Para Rubén Darío la Universidad ha sido casa y familia.

    Para Rubén Darío la Universidad ha sido casa y familia.

    En junio Rubén Darío cumplirá 28 años de servicio a la Institución, tiempo durante el cual este atleta consumado ha representado a la U.N. en incontables certámenes deportivos de los que siempre se trae alguna distinción, si no de ganador, al menos de participación. En su oficina tiene al menos unas 40 medallas que son su orgullo.

    “He sido muy consagrado al deporte en términos sanos y me he dedicado al atletismo como una pasión de toda la vida y que pude desarrollar acá en la Universidad. He logrado buenas representaciones, he estado en muchas ciudades de Colombia y en otros países: Argentina, Miami, Chile, en nombre de la U.N.”, asegura.

    Su mejor maratón la corrió en 2012 en Medellín con un tiempo de tres horas once minutos y su última gran conquista fue en enero de este año en Miami, donde quedó en el puesto 54 entre más de 20 mil atletas de diferentes países. Ahora, bajo la dirección de la entrenadora de la U.N., Esneda Londoño, se prepara para enfrentar la maratón de Panamá, en noviembre, y la media de Palmira en agosto. “Para mí correr es una pasión, una cosa como de libertad y de dejar fluir las emociones”, exalta.

    Sobre las medallas que tiene que la oficina, y las 500 o más que conserva en su casa, admite que las atesora porque cada una habla de un esfuerzo, un logro, un premio al trabajo, y de una historia: la suya y la de uno de sus grandes amores, el atletismo. “Es una cosa muy sabrosa la que se siente cuando uno retrocede y empieza a revivir cada experiencia”.

    Además del deporte, es un vigoroso lector de relatos sobre personajes del talante de Hitler, Trotsky, Stalin, Putin y otros que en la historia reciente de la humanidad han tenido el suficiente poder de convicción para movilizar masas. También le apasiona la literatura sobre administración, su profesión, y el tema que abre otra puerta en la vida de Rubén Darío, un enamorado de la educación y de la continua formación profesional como un camino hacia la construcción de su identidad.

    “Yo ingresé a la UN el 1 de junio de 1990, a seis meses exactos de haber terminado el servicio militar obligatorio, y solamente con el bachillerato y acá sentí la necesidad y el deseo de empezar a estudiar”. Dicho y hecho. Para mediados de la década del 90 ya era tecnólogo en Administración de Empresas y con el 2000 tuvo el gusto de recibir no solo al nuevo siglo sino también su diploma de profesional. Posteriormente hizo dos especializaciones y ahora es orgulloso estudiante de Maestría en Ingeniería Administrativa.

    Ese gusto por formarse y avanzar creció de manera paralela a sus ascensos laborales. “Yo ingresé a la Institución por sistema de convocatoria a la Oficina de Archivo y Correspondencia luego pasé al Servicio Médico y mi función era entregar la correspondencia y hacer diligencias bancarias y de ese tipo. Después pasé al área de Almacén, donde hoy soy jefe, como auxiliar administrativo en la bodega”, recuerda.

    Y destaca que gracias al avance en el tema laboral he tenido encargos en las áreas de Contabilidad, Finanzas, Servicios Generales, Importaciones, Gestión de Bienes y Almacén, que hoy está bajo su liderazgo. El amor por educarse se lo heredó a su hijo Juan Diego, historiador de la U.N. y estudiante de maestría.

    Es justamente su formación académica y estabilidad laboral, su deporte, sus medallas, su historia en la U.N., lo que Rubén Darío Vélez Durán le agradece a la Institución que quiere y lleva en el corazón.

    “La Universidad ha sido esa mamá que ha velado por mí para salir adelante, y con esto me refiero a formación en valores, como profesional, como individuo. En otras palabras, es y será una formadora de mi carácter”, concluye no sin antes mencionar su ferviente deseo de seguirle aportando lo mejor de sí a la Institución.

    (FIN/CST)

    13 de abril del 2018