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Este miércoles 3 de junio cuando el reloj marcó las siete de la noche la Biblioteca Efe Gómez de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín no cerró sus puertas. La iniciativa, gestionada por la actual administración, estará activa hasta el próximo lunes 8 de junio y busca que en el momento culminante del semestre los estudiantes dispongan de un espacio adecuado para estudiar y prepararse para los exámenes finales.

Sonia María Valencia Grajales, jefe de la División de Bibliotecas de la Sede,  explicó que “esta es una Prueba piloto y la idea también es mirar si este servicio  va a ser acogido por los estudiantes, si ellos consideran que el servicio les agrega valor”, esto con el fin de evaluar la posibilidad de implementarlo a futuro.

Entre las diez de la noche y las siete de la mañana del primer día de la iniciativa, cerca de 266 estudiantes ingresaron a la Biblioteca. Catalina Guzmán, estudiante de Ingeniería Civil que aprovechó el servicio durante toda la madrugada, habló de la necesidad de implementar un proyecto de este tipo: “la iniciativa es súper buena porque los estudiantes cuando necesitamos trabajar más que todo en equipo y trasnochar no tenemos un lugar donde hacerlo, es muy difícil encontrar un espacio con las condiciones adecuadas”.

A las 11:00 p.m. el vicerrector, John Willian Branch Bedoya, hizo presencia en la Biblioteca Efe Gómez para acompañar la jornada, a esa hora cerca de 200 personas se encontraban en el lugar. Tras el balance positivo de la primera noche, “la expectativa es que los estudiantes lo aprovechen al máximo. Hasta ahora la acogida ha sido muy favorable”, manifestó Sonia María Valencia.

Además de disponer de un espacio apto para estudiar, la propuesta beneficia a la comunidad universitaria con facilidades como poder acceder a los servicios básicos de consulta y préstamo de material bibliográfico, acceso a computadores con servicio de internet y la asesoría de personal calificado.

Respecto al acompañamiento del personal bibliotecario se definieron tres turnos de trabajo. A propósito, Valencia expresó que “lo que siempre tuvimos claro con todo el personal de la Biblioteca fue que para poder hacer la jornada nocturna que es la más pesada, de 10:00 p.m. a 6:00 a.m., debía ser completamente voluntario, no había obligatoriedad y en esa medida ellos se ofrecieron a hacer el horario”.

En términos de seguridad, se acordó un acompañamiento permanente del departamento de vigilancia. Hasta el 8 de junio, cuando terminará la jornada, los estudiantes solo podrán ingresar por la portería de la Iguaná y deberán presentar su carné actualizado. Adicionalmente acondicionaron algunas medidas de transporte para que quienes no deseen amanecer en la Biblioteca dispongan de facilidades para su desplazamiento.  

Si bien esta es una prueba piloto, la idea es que al finalizar la jornada se realicen los respectivos análisis con el fin de determinar “qué tal fue el servicio, saber si lo podemos extender una semana más o si con una es suficiente y más adelante, de acuerdo a la lectura, queremos que siempre se haga en la época más álgida del periodo académico” concluyó la jefe de la División de Bibliotecas de la Sede. 

4 de junio de 2015